• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Alerta sobre catástrofe

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Nadie en Venezuela está interesado en alarmar a la población, ya de por sí asediada por tantas angustias y amenazas. Pero la realidad hay que enfrentarla no sólo con una visión interna de los hechos sino atendiendo las que provienen de voces internacionales, que han asumido la tarea de advertir al país sobre las posibles consecuencias de las políticas del gobierno.

El 30 de julio una organización no gubernamental, International Crisis Group, emitió un informe sobre Venezuela en el que alerta sobre un posible desastre social en el país (“Venezuela: unnatural disaster”). La ONG señala que las malas políticas gubernamentales ponen a la población en una situación extremadamente delicada en lo humanitario.

Cuando hablan de desastre “no natural” es porque toman como referencia las condiciones de la gente que ha experimentado desastres naturales. Dos aspectos principales se deterioran en esos casos: servicios de salud y alimentación.

En abril vinieron al país, concretamente al estado Zulia y a la Gran Caracas, y hablaron con la gente para obtener datos sobre el terreno y hacer un diagnóstico. Sus conclusiones son poco halagüeñas: los venezolanos en su mayoría sufren situaciones extremas en atención sanitaria y buena parte de la población presenta graves signos de malnutrición. Es alarmante la escasez de alimentos pues en la medida en que aumenta tiende a impulsar un estallido social, advierte el informe.

Esto no es una sorpresa si revisamos las noticias de los últimos días. El martes en la noche, en Sinamaica, estado Zulia, los guajiros saquearon cuatro camiones y tomaron la alcaldía, molestos por la falta de productos de precios controlados. También y por igual motivo se desató la violencia en San Félix, estado Bolívar.

Asimismo, prenden las alarmas sobre los efectos de la escasez en el sector salud y advierten que la falta de medicamentos para tratar enfermedades crónicas, la falta de divisas para reponer y hacer mantenimiento a los equipos médicos de centros públicos y privados, ha deteriorado a una velocidad vertiginosa la salud de los venezolanos.

“Algunos economistas pronostican el colapso en los índices de consumo de alimentos y hasta hablan de la propagación del hambre (…) El colapso de los servicios de salud, sin embargo, puede tener efectos perniciosos a corto plazo, como la diseminación incontrolada de enfermedades contagiosas y miles de muertes que podrían prevenirse”.

¿Por qué se ocupan de Venezuela? Pues porque advierten que la crisis venezolana es como una bola de nieve que va creciendo conforme cae y que, además, podría afectar a los países vecinos, sobre todo los del Caribe y Colombia.

Lo importante, señalan, es que el desastre no natural podría evitarse. Recomiendan como primer paso reconocer el problema y no amedrentar a quienes señalan los errores del gobierno. También sugieren buscar ayuda para un plan de emergencia económico que garantice comida y medicamentos a la población. ¿Estará dispuesto Maduro a hacerle frente a este desastre?