• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Alcaldías en el abismo

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La alcaldesa de San Diego, Rosa de Scarano, asegura que solo ha recibido el dozavo de enero y febrero del Fondo de Compensación Interterritorial, motivo que la lleva a anunciar la paralización de numerosas obras.

La alcaldesa de San Cristóbal, Patricia de Ceballos, habla de “ensañamiento y perversidad” en el trato que le da el gobierno nacional a las administraciones locales, razones que explican la existencia de una deuda de 33.913.666 bolívares fuertes que impide la atención de la comunidad.

El alcalde de El Hatillo, David Smolansky, señala que apenas ha recibido un poco más de 8 millones de bolívares para el asfaltado de las vías y para la reparación de locales escolares. “El rezago en los recursos es una forma innovadora de ahorcar a los municipios. ¿En el PSUV quien chista?”, remató.

Después de describir sus estrecheces, el alcalde del Municipio Sucre del estado Miranda, Carlos Ocariz, concluyó una intervención con las siguientes expresiones: “Te friegan por todos lados. Muchas alcaldías podrían declararse en quiebra y las más pequeñas quizás no puedan pagar los aguinaldos”.

De acuerdo con el alcalde de Baruta, las deficiencias en el servicio de aseo urbano deben atribuirse a la falta de recursos materiales, al dinero que no reciben del situado que corresponde a la administración municipal, pero también a la carencia de repuestos que le impide el arreglo de 17 unidades de acarreo de desperdicios hoy estacionadas a su suerte en los talleres.

Otros administradores de municipios, todos de oposición, representados por los funcionarios mencionados antes y miembros de la Asociación Venezolana de Alcaldes, manifiestan su imposibilidad de cancelar la nómina de septiembre, “una carencia dramática y violatoria de la ley”.

¿No hay dinero para que la administración central cumpla sus compromisos con las quejosas y empobrecidas alcaldías? Si de eso se trata, debería declararse una quiebra general del Estado y proceder a una reorganización de naturaleza global o a un plan de austeridad panorámica que ordene recortes y equilibrios en todas las áreas, en todos los ministerios, en todos los caprichos, en todas las concesiones para los militares, en todas las misiones que existen o que se inventan cada semana, cuando el presidente Maduro decide proclamarlas en cadena nacional.

¿Hay recursos, pero se distribuyen partiendo de las simpatías y las antipatías del alto gobierno, de la previa selección de los afortunados hacia quienes decide distribuir sus favores una cúpula inaccesible y arbitraria? Esta pregunta se la formulan los alcaldes que bien pudieran atender los reclamos de sus ciudadanos si se le entregaran los presupuestos ordinarios

El gobierno es indolente frente a los dolores de la gente sencilla, de ciudadanos humildes en cuyo nombre se ha pretendido hacer una revolución. Pero la revolución no ve por ellos, si nos atenemos a los argumentos de los aludidos alcaldes, sino solo por los que consideran como su fiel clientela.