• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

Al instante

Unos sí, otros no

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Como la carta para el Niño Jesús. Los padres venezolanos suelen poner disciplina a sus hijos diciéndoles: "Si no te portas bien, el Niño Jesús no te va a traer nada". Resulta que ahora los gobernadores (todos, porque los rojitos deben vivir con el mismo miedo) tienen que "portarse bien" para ver si a final de año la Asamblea Nacional aprueba un crédito adicional que les permita cumplir con el pago de aguinaldos a los trabajadores de las regiones.

Los parlamentarios discutieron y aprobaron un total de 28 millardos de bolívares para el pago de bonificación de fin de año.

Pero este dinero no se repartió de manera equitativa, o más bien, no se enviará a todas las regiones el monto que necesitan, sino lo que el Ejecutivo decida. También están incluidas las alcaldías, pero con el mismo sistema de preferencias.

Además, les mandarán 759,4 millones por el situado constitucional a aquellos estados y municipios a los que les corresponde, con la finalidad de que "cubran algunas insuficiencias". Y se aprobaron fondos para los ministerios que, por ser rojos rojitos, no tienen esos problemas para diciembre.

Desde que se anunció la aprobación de créditos adicionales para el pago de los aguinaldos, los gobernadores de la oposición han reclamado que o no fueron tomados en cuenta, o lo que les prometen no alcanza para honrar los compromisos con los trabajadores de sus regiones. Ya el lector debe entender por dónde viene la cosa. No es que los trabajadores venezolanos que se han esforzado todo el año deban recibir su compensación en diciembre; esta repartición desigual quiere decir que si eres rojo rojito y trabajas para una gobernación chavista, entonces tienes ventaja.

Una vez más somos testigos de una gran discriminación. Hay venezolanos que reciben lo que merecen; los otros, simplemente no existen. El mensaje que se desprende en esta época de elecciones regionales es simple: el Gobierno central todopoderoso, gordo y atrofiado, tiene la última palabra (como la ha tenido en estos últimos 13 años) sobre lo que las regiones recibirán y administrarán para cubrir las necesidades de sus habitantes. ¿Qué es lo que quiere el Gobierno? Que la gente saque cuentas y tenga miedo. Sin embargo, no hay miedo que valga. Tan venezolano es un maracucho como un apureño, un mirandino o un falconiano o un caraqueño.

Los gobernadores de la oposición han demostrado tener temple y vocación para luchar por sus regiones. Muchos han hecho milagros con lo poco que les manda el poder central. Toca apoyarlos en esta cruzada y en las que vengan, porque sencillamente no se puede tolerar más el discurso de división y discriminación que quiere imponer el Gobierno entre los venezolanos.

Los aguinaldos deben ser para todos los que trabajan por esta tierra, sin distingos de ningún tipo, así como los recursos del situado y los presupuestos ordinarios. Venezuela debe progresar toda, no por pedacitos.