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Pedro Conde

La economía mundial y Venezuela (y II)

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En 2013, el mundo será menos dinámico pero más estable, según reciente informe del Banco Mundial. Pronostica disminución del crecimiento total arrastrado otra vez por la zona del euro, aunque la economía global no será lo mismo que antes de la crisis, pues este año crecerá 2,2%, que representa una tasa menor a la de 2012 (2,3%), atribuyéndose aquel bajo indicador de la actividad económica a que todavía sufre las consecuencias de la desconfianza, pero se registró más del doble de aquella cifra, 5,1%, en los países en desarrollo

Víctima de la crisis de la zona euro, uno de sus principales socios comerciales, los países del norte de África padecen, además, los efectos de la “primavera árabe”, previéndose que su economía a penas aumente 2,5%. En cambio, la región subsahariana mostrará una robusta expansión de 4,9% impulsada por la dinámica demanda interior.

La segunda potencia económica mundial, China, deberá observar en su expansividad fulgurante una desaceleración para situarse en el nada despreciable 7,7%. Estados Unidos ya anunció un modesto 2,3% para el primer trimestre. Japón está de retorno con el plan estratégico de crecimiento. América Latina se situará entre 3,3% y 3,5%.

En cambio, Venezuela, según el Banco Central de Venezuela, durante el primer trimestre de 2013 con relación al primer trimestre de 2012, logró a duras penas 0,7% de crecimiento del producto interno bruto, siendo peor si se compara con el último trimestre de 2012, esto es, menos 15,6% (-15,6%).

Estos datos oficiales indican que nuestro país es una oveja negra en la carrera por contribuir a superar la pobreza mundial, pues el 0,7% obtenido es siete veces menor que el 4,9% registrado por los países en desarrollo. Es 13 veces menor que el de Panamá y 7 veces menor a los de Chile y Perú. En síntesis, una vergüenza, en medio de tan abundantes recursos naturales y financieros. Muestra incapacidad para desarrollar el país. No nos exponga, señor Maduro, al escarnio internacional.

Por este magro crecimiento y corrupción galopante no se consiguen divisas para realizar las importaciones indispensables, papel de baño, harina de maíz, aceite comestible, carne de res y de pollo, gasolina de 95 octanos, aceite de motor; escasez de repuestos para automóviles y maquinarias en general, instrumentos médicos, medicinas esenciales, acompañado de apagones, desempleo, menesterosos, mendigos, deficientes servicios, retroceso económico, pérdida del poder de compra, etc.

Con todo lo cual germina la mortificante inseguridad y su mortandad semanal. En realidad, se trata de eliminar de diversas maneras a la clase media, promotora de los valores universales: libertad de expresión, democracia, transparencia, bienestar y justicia. Parecen molestos por el nivel de vida que disfrutaban los venezolanos

Señor Maduro, disculpe, no se engañe a sí mismo con desinformación diciendo que la tal carestía es “una guerra económica” y participando en escenas surrealistas como la de la FAO. Así cunde más incredulidad y desconfianza. Es consecuencia de ese 0,7% ocasionado por decisiones ideológicas copiando ideas y modelos fracasados. Es consecuencia de la destrucción parcial del aparato productivo nacional y del despilfarro y corrupción con los ingresos y divisas petroleros.

Más de 4.000 empresas industriales han cerrado. Hay desindustrialización. La producción agrícola languidece. Necesariamente hay que alejar la desconfianza creada también por la retórica oficial, la carencia de una política económica realista, de seguridad jurídica y por acoso a la propiedad privada. Usted necesita cincelar su perfil histórico como lo dije antes aquí mediante un cambio de rumbo que el país reclama.