• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Fernando Travieso y Magaly Irady

La economía circular llegó a la industria automotriz

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La industria del automóvil está estrechamente ligada al medio ambiente y a la economía. Por ello, la manera como esta industria maneje hoy los problemas ecológicos y la sostenibilidad, tendrá con toda seguridad un impacto en la sociedad del mañana. Se trata no sólo de la economía de los combustibles y las emisiones contaminantes sino de otros aspectos igual de importantes que también deben ser resueltos.

De allí que un creciente número de fabricantes esté desarrollando planes de sostenibilidad. Es el caso de BMW, firma alemana que de acuerdo con el índice de sostenibilidad del Dow Jones es el fabricante de vehículos más sostenible desde el 2005. En efecto, a través de EfficientDynamics —un plan de utilización de múltiples tecnologías innovadoras—, BMW se ha planteado no sólo el objetivo de reducir continuamente las emisiones sino de ir un paso más allá, orientando hacia la sostenibilidad todo el proceso desde el diseño hasta la fabricación, desde la vida útil del vehículo hasta su retirada de las calles. Por ejemplo, en su línea de vehículos eléctricos BMW i3, producidos en la planta de Leipzig, el 100% de la electricidad se obtiene de fuentes de energía renovable, el consumo de energía y agua necesarios para su fabricación se han reducido en 50% y 70% respectivamente, y el 95% de los materiales utilizados es reciclable y fabricado de forma sostenible, especialmente los de la cabina.

El año pasado, cuando BMW publicó su Informe Anual de Sostenibilidad con datos de rendimiento y objetivos a corto plazo, Úrsula Mathar, su directora de Sostenibilidad y Protección Medio Ambiental, poniendo énfasis en la necesaria colaboración de organismos y gobiernos con el sector automovilístico, afirmó: “La viabilidad económica es esencial para la implementación de las energías renovables pues sólo con un correcto marco energético podremos poner en acción nuestros planes paso a paso, en todos los mercados del mundo”.

En los Estados Unidos, por su parte, el gigante Ford está utilizando materiales naturales o reciclados para sustituir los petroquímicos: para las puertas y el sistema de cables ha incorporado un plástico elaborado con fibras naturales, y para los asientos, una espuma de soya cubierta con telas confeccionadas con materiales reciclados, las cuales se utilizan también para las alfombras. Además, Auto Alliance, una asociación de 12 fabricantes transnacionales que venden carros en ese país —entre cuyos miembros se cuentan BMW, Ford, General Motors, Toyota, Volkswagen, Mitsubishi, Mercedes Benz—, se ha convertido rápidamente en una próspera industria recicladora de carros y camiones, valorada en 32 mil millones de dólares, que da empleo a 140.000 personas a lo largo y ancho del país.

 

Otro coloso automovilístico que presentó recientemente un programa de desarrollo de motores y plataformas encaminado al crecimiento sostenible es Toyota, empresa que puso en marcha, Toyota New Global Architecture (TNGA), mediante el cual establece que sus instalaciones productivas se enfocarán en lograr una reducción del 20% de los recursos necesarios para el desarrollo de nuevos modelos y un 55% de las emisiones de CO2. La firma japonesa espera que las nuevas plataformas produzcan la mitad de los vehículos que venderá en todo el mundo en 2020, los cuales saldrán al mercado con una nueva configuración que incluye motores eléctricos y baterías de menor tamaño, mayor eficiencia energética y mayor potencia.

No hay dudas de que los fabricantes de automóviles están rediseñando la ingeniería de sus vehículos, incluyendo la incorporación del reciclaje, a fin de adaptarse a las progresivas regulaciones sobre ecología y sostenibilidad que día a día introducen los gobiernos de los países avanzados, como respuesta a la creciente toma de consciencia sobre la amenaza global que el cambio climático representa para nuestra permanencia en el planeta. Un sector muy importante de la economía mundial que se suma a la economía circular, lo que pone en evidencia la viabilidad económica del proceso.