• Caracas (Venezuela)

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Ramón Hernández

Sin duda ni beneficio

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Nada se parece más al imperialismo yanqui, ese al que se enfrentaron ingenuamente los muchachos de 1928, que el gobierno revolucionario que manda en la Venezuela contemporánea; nada se asemeja más a los caprichos de Stalin durante los procesos de Moscú que las decisiones que se toman en la actual directiva de la Asamblea Nacional; nada es más parecido a la política informativa que impuso Joseph Goebbels en la Alemania nazi que la hegemonía comunicacional que instauró el Sistema Bolivariano de Información y Comunicación. No es simple coincidencia sino consecuencia de la manera de pensar de quienes detentan el poder desde 1999 y han colmado el país de injusticias, penurias y calamidades en el nombre del socialismo. Auxilio, Marx y todos tus intérpretes.

Todavía los ingenuos suponen que la polarización exacerbada que distingue los tiempos que corren es el resultado de la falta de voluntad para dialogar y tratar de encontrar vías de entendimiento; de volver a la Venezuela en la que la gente conversaba, razonaba y llegaba a acuerdos trascendentales. No. Los que se hacen llamar bolivarianos no dialogan ni con sus iguales, sus compañeros de farra, franelita y gorra; ellos bajan la línea, la orden que se decidió arriba, en el cogollito que tanto criticaron en el segmento democrático del siglo pasado. Considerándose los dueños de la verdad y rechazando la posibilidad real de ser parte de la gran equivocación de la humanidad, del mayor fracaso de la historia, no sólo insisten en los viejos métodos, sino que ni siquiera dudan, aunque tienen el cartón del Bingo lleno.

Ahí están los diputados rojos y sus discursos que ruborizarían al propio Lenin; ahí está ese esperpento comunicacional que es ANTV, que ni siquiera permite la libre expresión de los miembros del Poder Legislativo, aunque fueron elegidos por los votos del pueblo.

La explicación --mejor, la justificación-- desde su lógica totalitaria y fascista es que el pueblo se equivocó al votar por ellos y por tanto no pueden utilizar las herramientas que el Estado garantiza a los "auténticos" representantes populares, que son únicamente ellos y nada más que ellos.

Han cerrado todas las puertas y ventanas, todas las válvulas de escape. Suponen que la censura y la represión lograrán el adormecimiento y la resignación tanto de las grandes mayorías como de los sectores críticos. Revisen sus apuntes y revisen los procesos históricos. Recuerden que las chispas incendian la pradera y esa sonrisa triunfal e hipócrita puede ser pasto de las llamas. Ilusos, han construido un castillo de naipes y soplan vientos de cambio. Las indigestiones son muy molestas, pero siempre pasajeras, G. Carrera Damas dixit. Vendo colchón para el sueño eterno.