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Brian Fincheltub

El discípulo de Chirinos

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Las estrategias del discípulo de Chirinos todos las conocemos. No son pocas las oportunidades en la que ha estado al frente de campañas electorales en el país y ha repetido los mismos escenarios con el fin de obtener dividendos políticos. Como su mentor, utiliza la proyección para describir a su “enemigo”. Lo llama corrupto, tramposo, violento y golpista, pero no hace más que reflejarse, se describe, se proyecta.

Al psiquiatra de la política le gusta más acusar y montar ollas que gobernar. Sus electores solo lo ven en televisión, pero jamás en la calle inaugurando una obra o atendiendo a los caraqueños que necesitan ayuda. En Miraflores lo llaman experto, pero hace tiempo no pega una, por el contrario, está cada vez más errático. Puro disco rayado y cartucho quemado. Pero que siga así.

Quizás era buen asesor con los precios del petróleo altos, pero sinceramente cualquiera podría serlo. Usted escoge a alguien que va caminando por la calle, le da un maletín de real y lo pone detrás de la campaña de Perencejo, que no lo conoce nadie pero tiene plata para regalar. En la mayoría de los casos terminará imponiéndose Perencejo, no por méritos, ni por genialidad, por simple voto utilitario.  

Pero se acabó la plata y se agotaron las excusas, son bien pocos los que creen a estas alturas en las tácticas repetidas del famoso discípulo: Guerras ficticias, historias de sabotaje, planes de magnicidio y otras leyendas urbanas que se inventa. 

Por ejemplo, una que lanza cada vez que hay elecciones es la firma de un supuesto acuerdo para respectar los resultados. Unos resultados que no se han dado y que como indican todas las encuestas, si todo participamos, favorecerán a la oposición con solida ventaja.

El mensaje que intentan dar es que los sectores democráticos saben que van a perder y no respetarán la decisión del árbitro, que llamarán a incendiar las calles.  Enhorabuena todos comprendemos de dónde viene la desesperación y la violencia, quiénes buscan desmotivar, quiénes quieren crear un ambiente de conmoción nacional, quienes han suspendido garantías constitucionales, quienes quieren que se hable del pasado para que no hablemos del desastre actual. Desde aquí le recomendamos calma, que cuando un pueblo está decidido a cambiar, no hay nada ni nadie que lo detenga.