• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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23 diputados

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Del seno de la oposición ha comenzado a sonar un grupo de dirigentes que pretenden la animación de un movimiento capaz de convertir el apocamiento de la oposición en cosa del pasado. Insisten, sobre todo, en la necesidad de recuperar los rasgos capaces de inspirar el respaldo masivo de la ciudadanía. Hablamos de 23 diputados de la AN quienes, sin formar tienda aparte, quieren ofrecer un segundo aire a una bancada que, según ellos, tiende a la pasividad; y a una fuerza que necesita recuperación ante el reto electoral y frente a la obligación de rescatar a la sociedad de un pronunciado declive.

¿División en la cúpula de la oposición? Las palabras de los 23 diputados en el acto de presentación de lo que han llamado Movida Parlamentaria no apuntan en esa dirección. Son habitantes de la misma casa, aseguran, y sólo quieren manifestar unas inquietudes y desarrollar unas conductas que no se han hecho presentes en el hogar que han habitado hasta ahora. No se van intempestivamente del seno materno a probar fortuna en la calle, han reiterado, siguen allí, entrando y saliendo cuando les parezca sin anuncios de despedida, sin adioses indeseables. Solo quieren intentar nuevas conductas capaces de acercarlos a un pueblo que, probablemente, no se ha sentido debidamente acompañado por quienes lo representan en la AN. Eso asoman en la ceremonia de su lanzamiento.

Insisten, en especial, en la necesidad de acompañar a una multitud que espera la guía de los ciudadanos que escogió como representantes en el Parlamento. Tal insistencia encierra una crítica al desenvolvimiento de la bancada a la que pertenecen y, ¿por qué no?, reproches a la MUD que supuestamente los coordina y a las figuras que hoy se han convertido en los voceros más socorridos de la oposición. Tal insistencia invita a una transformación de la conducta de la dirigencia, porque no ha funcionado como debía. Las palabras de los voceros de la Movida Parlamentaria se han desenvuelto con cautela, en la medida en que han preferido anunciar lo que van a hacer sin mostrar con pelos y señales lo que no se ha hecho, sin hacer inventario riguroso de las falencias del resto de sus colegas, pero quieren establecer una distancia evidente.

Estamos ante una “movida” esperanzadora, en primera instancia. La sociedad necesita nuevos ejemplos del compromiso de sus líderes, así como de maneras más frescas y efectivas de acercarse a un conglomerado que se puede convertir en presa de la desesperanza ante las tropelías impunes del gobierno, si carece de orientaciones atractivas y tangibles. Pero la sociedad también está curada de espantos: no quiere, en primer lugar, que se vuelva desencanto lo que se propone como renovación; ni, en segundo término, que la renovación se convierta en fraccionalismo, en división estéril, en disminución de fuerzas y de credibilidad. Por ahora la respuesta depende de la sinceridad de 23 diputados, que se comprobará en los días sucesivos, pero también de la comprensión de los diputados que no han entrado en la “movida”.