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Eddo Polesel

Cuatro devaluaciones y vamos a la quinta

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El país a partir de 1999, ha venido retrocediendo a paso de vencedores, pero en la total  destrucción de lo que teníamos por una involución planificada que -violando la Constitución- está pasando por encima de la mayoría de los venezolanos, para imponer una nueva sociedad que por donde vamos, será de más pobres; y todos, agobiados por un presente de penurias y frente al riesgo de perder la vida por una delincuencia desatada, a pesar de 22 planes fallidos para combatirla, pareciera que no nos estamos dando cuenta que estamos perdiendo la única ventaja inicial que nos queda, que es la del petróleo porque Pdvsa, dentro de ese nefasto proceso, en lugar de dedicarse a su misión, que es la producir petróleo, ha dedicado recursos y esfuerzos para auxiliar al régimen convirtiéndose en su caja negra para fines proselitistas ideológicos; además, se ha endeudado y se ha vaciando del personal técnico calificado, esta incapacitada de subir la producción cuando nos hemos hecho totalmente dependientes de ese ingreso para importar todo, incluso lo que comemos.

Hay que reconocer que el régimen ha sido muy eficientes, no solo en destruir, sino que han logrando malversar la gigantesca suma cercana al millón de millones de dólares generados por el ingreso petrolero; además de las cuantiosas recaudaciones por el IVA, impuesto al consumo pagado por todos los venezolanos, a lo cual hay que agregar lo que recibieron por un oneroso y elevado endeudamiento externo e interno. Con una Pdvsa gravada con una pesada deuda que impide realizar las inversiones necesarias para mantener y aumentar la producción; y a causa de su comprobada ineficiencia, en el mantenimiento de las refinerías, está obligada a importar insumos para mantener el suministro interno de combustible lo cual hace aumentar las millonarias pérdidas operativas y que, para completar el desastroso cuadro, continua entregando petróleo a condiciones -de regalo- a países con gobiernos amigos: todo lo cual ha sido causa de sus descenso del ranking mundial desde las primeras posiciones a las últimas y dejando de ser un proveedor confiable a nivel mundial.

La obra de destrucción se complementa por el vaciado de las reservas operativas del Banco Central de Venezuela por la transferencia de lo que el régimen ha considerado a su discreción como excedentes a tal punto que hemos quedado sin dólares para las importaciones necesarias. Por otro lado, se continúan manteniendo secuestrados los recursos disponibles en Fondo Nacional para el Desarrollo Nacional, Fonden y en otros fondos manejados por el régimen, sin rendición de cuenta, castigando al consumidor a sufrir un  desabastecimiento que, a su vez, causa  encarecimientos;  con la más alta inflación de la historia causada, en gran parte, por la emisión por parte del Banco Central de billetes -sin respaldo- para cubrir nominas de las empresas improductivas de los sectores básicos que incluye Pdvsa. En cuanto a las devaluaciones, cálculos conservadores estiman que, en estos catorce años, el bolívar se ha devaluado en 400%. Resultados del proceso. Nos hemos convertido en un  país maula. Somos el país con el más alto índice de homicidios de Latinoamérica. Tenemos la más alta inflación del continente. Estamos de hecho bajo racionamiento. Con un país en ruina cuya demostración son los hospitales públicos, la infraestructura vial y los servicios básicos y que para completar el cuadro, nos mantienen castigados con un perverso sistema de controles y regulaciones que son el caldo de cultivo de una corrupción sin frenos.

Esta es la triste situación en la cual nos encontramos y mientras nos estamos debatiendo en una dialéctica negativa por una supuesta guerra económica que según el régimen es generada por el sector privado en su contra, cuando -en realidad- es creada  en contra de las actividades privadas y ahora -sintiéndose libre, por un año, de elecciones- la respuesta que dan es radicalizar posiciones proponiendo, en forma engañosa, una forma de dialogo que, de aceptarse en los términos que lo plantean, se traduciría en una claudicación, mientras por otro lado se continua  la práctica de presentar planes, misiones y promesas  que no se cumplirán, como no se han cumplidos las anteriores; pero con el mayor empeño se cumplen los que responden a su proyecto ideológico. Para muestra; mientras se hace alarde que ahora el petróleo es de todos, se mantienen secuestrados los recursos que genera su exportación y se declara -con arrogancia- que como gobierno tienen la facultad absoluta de administrarlo y lo han venido haciendo -a su antojo- sin rendición de cuenta a espalda de los intereses del país.

Esto ocurre, en gran parte, por cuanto en la década de los treinta del siglo pasado, al surgir el petróleo como factor dominante por su alto valor energético y estratégico,  mientras se estaba discutiendo a los niveles intelectuales, políticos y empresariales acerca de las formas como utilizar los ingresos que generaría su explotación, para el desarrollo del país se fueron anidando en los círculos políticos-intelectuales de la extrema izquierda ideas contrarias tanto al libre mercado como al capitalismo privado fue tomando pie, el Capitalismo de Estado dominado desde gobierno por el poder político; en cambio -con la excepción de los países dominados en la post guerra por la Unión Soviética- los países occidentales víctimas del Fascismo y del Nazismo optaron, para su reconstrucción, abrirse a la economía de mercado y del capitalismo privado. Fu así como desarrollaron sus economías y crecieron a un ritmo vertiginosos y hoy son considerado post-industrializado. En cambio la URSS -con su poderosa fuerza militar- en 1989 se derrumbo a consecuencia de la presión interna generada por los países de la Europa Oriental en busca de libertad y de progreso. Venezuela, a partir de la década del cincuenta del siglo pasado, con el petróleo, logro un cierto desarrollo de su economía soportada por el Capitalismo de Estado; sin embargo, al agotarse el modelo de sustitución de importaciones, con la caída de los precios del petróleo,  ese tipo de desarrollo se hizo  sostenible y fue  así como en la década de los ochenta con Recadi, entramos en crisis que condujo, al finalizar el siglo XX, en una crisis estructural y caímos en una trampa al creer en un nuevo salvador. Con el siglo XXI se inicio esta odisea que confiamos sirva de enseñanza para que el país retome el camino del progreso que solo será posible con un sistema de gobierno y un modelo económico que reconozca y valor insustituible de la iniciativa individual de los particulares.

Es por ellos que como ciudadanos preocupados por el país planteamos a los partidos políticos del área democrática y a las Organizaciones Sociales de mayor representatividad asuman institucionalmente sin estridencias posiciones conceptuales y principistas que, por lo que concierne al empresariado, están implícitos en sus estatutos, las cuales expuestas en forma contundente, dirigidas a las grandes mayorías, se logre convencer que se abandone tanto el populismo, como la violaciones al Estado de Derecho así como también los sistemáticos engaños y el perverso quebrantamiento de la ética, con lo cual se sacuda a los indolentes que se esconden en las estructuras del Estado los cuales, aprovechándose de las prebendas, se hacen cómplices por omisión, para que se recuperen los valores morales así como el respeto a la dignidad de las personas, cualquiera que sea su estado, credo o religión cuyos derechos son: Imprescriptible, inalienables e irrenunciables y se castigue a los responsables para que paguen el costo político por el trauma que le han causado al país.

http://eddopolesel.wordpress.com/