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César Tinoco

La degradación del minilateralismo

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La más reciente campaña metafísica del chavismo reza así: “aquí hay un gobierno muy firme que tiene apoyo internacional”. Lástima que, como dice el dicho, “deseos no empreñan”.

Según Moisés Naím en su libro "El Fin del Poder", el minilateralismo consiste en reunir el menor número posible de países necesario para tener el mayor impacto en un problema global cuya solución, o alivio, escapa a la acción individual de un solo país.

Dado que los acuerdos globales son cada vez menos frecuentes, sobre todo los que obtienen resultados, estos pequeños grupos de países perciben que así asociados, tienen más probabilidades de lograr sus propósitos. Moisés Naím menciona como ejemplos globales sin resultados, o con pocos resultados, a la Organización Mundial de Comercio (1994), el Protocolo de Kyoto (1997 y 2005) y la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas (2000).

Desde la perspectiva del minilateralismo, ¿cómo fue la votación del pasado 23 de junio para conocer el Informe Almagro?

Si lo vemos con el lente de la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños): 18 votos a favor de conocer el Informe Almagro, 12 en contra y dos abstenciones (Santa Lucía y Trinidad y Tobago).

Si en cambio utilizamos el lente de Unasur: 9 votos a favor de conocer el Informe Almagro y 3 en contra.

Desde el prisma del club democrático de Mercosur: 4 votos a favor de conocer el Informe Almagro y 2 en contra. Por cierto, Paraguay y Brasil se han puesto de acuerdo para posponer la entrega de la presidencia del grupo a Venezuela en virtud de que, según estos, no exhibe condiciones democráticas para asumirla. También y según lo publicó la prensa nacional el 01 de julio, el presidente de Paraguay, Horacio Cartes, condenó los abusos a los derechos humanos en Venezuela y dijo que el mundo no puede seguir guardando silencio. Tres días después, el 04 de julio, hizo lo mismo el presidente argentino Mauricio Macri.

Finalmente, desde la óptica del Alba, grupito aparentemente monolítico de gobiernos duales, es decir, soberanos y chupacabras, que le hacen coro a los de Venezuela y Cuba y le proporcionan votos en escenarios como la OEA, a cambio de ser alimentados con petróleo regalado y aviones prestados, y cuyo Consejo Político se había reunido en Caracas días antes, en la V Reunión Extraordinaria, misma que sirvió para la poco imaginativa declaración del 08 de junio de 2016, tal óptica nos ofreció dos sorpresas: 1 voto a favor de conocer el Informe Almagro (Surinam), 1 abstención (Santa Lucía) y 9 votos en contra. Es de hacer notar que Surinam y Santa Lucia fueron los últimos que se incorporaron al Alba, por allá por febrero de 2012, con Chávez vivo todavía.

Tal y como lo afirma Moisés Naím, lo anterior, constituye una prueba de que el minilateralismo también es vulnerable a la degradación de poder: estos grupos ya perciben en la Venezuela de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, un poder degradado y un estado totalmente fallido.

Estimados lectores, estas evidencias que los lentes “fondo e´ botella” del ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera Inexistente, Jesús Faría, no alcanzan siquiera ver, apuntan a que el “firme apoyo internacional”, dejó de ser firme hace rato y muestra síntomas inequívocos de agrietamiento.

c.e.tinoco.g@gmail.com