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José Luis Ávila

La decisión de Carlota

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Carlota Sosa es una actriz extraordinaria. Su enjundiosa carrera sobre las tablas habla por sí sola. Recuerdo su actuación en la obra Al pié del Támesis, de Mario Vargas Llosa, como una de mis mejores experiencias en una sala.

Hoy la artista es noticia por su negativa a participar en la edición 2014 del Festival de Teatro de Caracas, organizado por Fundarte, donde presentaría el monólogo Todo sobre Bette, inspirado en la vida de su colega Bette Davis. “Hago pública mi no participación en el Festival de Teatro de Caracas. Fin del comunicado”, informó ayer a través de su cuenta de Twitter @CarlotaSosa.

Uno de sus seguidores le preguntó la razón y la actriz contestó: “Coherencia con lo que defiendo y adverso”. La contundencia de su postura me hizo pensar en la polarización de la que hemos sido víctima los últimos años como trampa para dividirnos e impedir el reconocimiento con el que piensa distinto.

Hay que decir que ambos bandos han contribuido a esa situación, pero nunca al mismo nivel. Nunca olvidaré el desalojo del Ateneo de Caracas o el documento del Ministerio de la Cultura que retiraba el subsidio a 23 compañías de teatro por considerarlas “perniciosas”.

Las consecuencias de la política del aparheid han sido terribles. En Chacaíto hay un muro invisible que un gran grupo de caraqueños se ha negado a derribar. La ciudad se convirtió en símbolo y artefacto de la polarización política.

Algunos críticos calificaron a Carlota de radical, y la actriz lo ratificó en un tuit. “A los que me dicen intolerante. Es cierto. No tolero injusticias ni corrupción y tampoco el desprecio a los derechos humanos ni la represión”. Debo decir que yo tampoco, pero actuar en el Teatro Municipal no la hace  convalidar los abusos del gobierno. Todo lo contrario. Su presencia en el citado festival representa una oportunidad para tender puentes, para demostrar que no somos enemigos. Hoy más que nunca creo en el poder de los artistas para convocar y borrar las diferencias. El director Antonio Costante declaró recientemente: “El teatro no cambia gobiernos, pero sí influye en los que van a tomar las decisiones”.

En una pancarta en la plaza Francia de Altamira se leía: “Por qué somos dos bandos si tenemos los mismos problemas”. Hoy penosamente mi admirada y respetada Carlota Sosa es parte de la respuesta.