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Héctor Cruces

Lo que debe saber de los enlatados y embutidos

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Con el pasar del tiempo los alimentos procesados han tomado mucho auge en nuestra dieta, la industria alimentaria ha influido sustancialmente en la ingesta dietética y los hábitos y conductas desarrolladas, tal es así que hoy no sólo se recurre a verduras, frutas y panes, sino que cada vez nos encontramos mayor cantidad de anaqueles, refrigeradores repletos de latas, bolsas congeladas y hasta cajas de alimentos listos solo para abrir, calentar y consumir.

Es evidente que uno de los principales atractivos  para el consumidor y punto de honor del cual se vale la industria alimentaria es la comodidad “simplificar nuestro día a día”. ¿Quién en alguna oportunidad no ha llegado a casa luego de una extenuante jornada laboral y ha optado por buscar el abrelatas y comer un atún? Pero cabe acotar que la excesiva ingesta de alimentos industrializados puede  resultar contraproducente para su salud.

Una de las contraindicaciones de los embutidos/enlatados es el alto contenido de sal utilizado como parte de los conservantes. Si bien es cierto que el sodio es un mineral que el cuerpo requiere para regular el volumen sanguíneo y para el buen funcionamiento de músculos y nervios, su excesivo consumo genera mayor predisposición a la hipertensión arterial y a enfermedades coronarias generalizadas, también puede llevar a la retención de líquido, grave en individuos con insuficiencia cardíaca congestiva, nefropatías o cirrosis. El valor diario referencial para el sodio según la OMS es de 2.000 mg (5 gramos de sal de mesa). Cabe acotar que unos 100 g de atún por ejemplo puede aportar unos 320 mg en promedio. Usualmente la ingesta de este mineral puede hasta triplicar la dosis recomendada, razón por la cual las cifras de morbilidad y mortalidad a consecuencia de las patologías mencionadas anteriormente resultan cada vez mayores.

Entre los alimentos con mayor contenido de sodio se encuentran los embutidos, patés, fiambres, alimentos procesados enlatados, pescados enlatados (atún, sardinas, anchoas, etc.), aderezos comerciales, comidas rápidas, comidas congeladas, panificados, y snacks.

Una importante razón a considerar en el caso de los embutidos es la presencia de los nitritos y nitratos, ingrediente utilizado en la industria alimentaria como parte del curado de las carnes; provee un efecto conservante, especialmente frente al crecimiento de las esporas de bacterias como clostridium botulinum. Estos aditivos atacan la membrana de las células, las destruyen ocasionando predisposición a enfermedades por la  oxidación celular. Los nitritos y los nitratos pueden convertirse en nitrosaminas en el cuerpo, las cuales resultan potentes sustancias químicas que causan cáncer, numerosas investigaciones los han vinculado con mayores tasas de cáncer colorrectal, cáncer de estómago y de páncreas.

Asimismo, un punto que se debe tomar en cuenta es la reducción de ciertos micronutrientes, entre ellos las vitaminas. Los alimentos, antes de ser empacados, deben pasar por un proceso de blanqueamiento, es decir, que las verduras, carnes, embutidos son sometidos a altas temperaturas, por un proceso de (escaldado) se sumergen durante unos 5 minutos en agua hirviendo con el fin de asegurar la ausencia total de microorganismos que pudieran provocar su descomposición. Las frutas y verduras son ricas en minerales y vitaminas solubles en agua, buena parte de estos nutrientes se pierden en el baño de agua hirviendo y muchos otros se quedan en el líquido de conservación, que no suele ser ingerido por los consumidores.
El sabor y la textura de los alimentos industriales también suelen ser muy diferentes al de los alimentos frescos. Esto ocurre principalmente por toda la cadena de procesos sometidos.

Recomiendo:

Los enlatados y embutidos pueden ser muy prácticos, pero no abuses de estos. Cada vez que tengas la posibilidad, cocina. De esta forma, ahorrarás  gran cantidad de sodio y aditivos químicos propios de productos elaborados industrialmente.
Elige siempre los enlatados en agua y evita los aceites y las sales, ya que estos elementos aportan más calorías y sodio a tu dieta. Caso contrario que disponga el rebozado en aceite opte por vaciar su contenido, lávelo sobre un colador, escúrralo y añada limón.
 
Leer los rótulos de los alimentos que consumimos. Allí obligatoriamente debe figurar el contiendo de sodio. Se dice que
no contiene sodio cuando cada 100 g/ml de alimento no superan los 5 mg de sodio. Muy bajo sodio cuando cada 100g/ml de alimento no superan los 40 mg de sodio. Bajo sodio cuando cada 100g/ml de alimento no superan los 120 mg de sodio.
Evita comprar alimentos cuyos envases estén ennegrecidos, aporreados, abombados, oxidados o con otras señales de deterioro.

Verifica siempre las fechas de caducidad.

Luego de abierto el alimento evita refrigerarlo en su recipiente original (lata), opte por cambiarlo a un envase que garantice su conservación e inocuidad.

Limitar a 1 o 2 veces por semana el consumo de fiambre, embutidos, comidas elaboradas fuera del hogar.

Consultas: Centro Odontomédico El Recreo –Urb. Bello Monte/ Sabana grande calle Coromoto entre Av. Casanova y Venezuela – Piso 1 – Consultorio Nro. 10
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