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Arnaldo Esté

La crisis y la sensación de crisis

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La crisis es mucho más grave de lo que se siente.

Hace rato que hay síntomas de desespero.

Eso de asaltar unos campamentos de muchachos estudiantes a las 4:00 de la madrugada es cosa propia de inseguros armados.

Luego del asalto se muestra un ridículo listado del “armamento” incautado.  Eso le debe dar vergüenza a cualquier policía profesional.

Se ha hecho habitual, y con pobre estilo, el infundio.

El desespero del gobierno viene del saber, próximo y documentado, lo que se nos viene encima, por lo que le da la acción a sus locos. A toda costa, piensan, hay que dar una sensación de paz y esos chamos resultan incómodos.

La gente, en diferentes niveles, siente la crisis. Como siempre los primeros en sentirla han sido los más sensibles de la sociedad: sus jóvenes.

Esos datos duros que los economistas y que la misma gente del gobierno tienen y que se nos ofrecen separados en diferentes órdenes son muy graves, pero con una dinámica particular de incremento de esa gravedad.

Cuando uno ve en conjunto esa dinámica no puede menos que percibir que concurre a lo que se ha llamado una crisis general.

Una crisis social se torna general cuando llega, superando los datos, a los complejos niveles éticos. La crisis permea, atraviesa todas las situaciones y niveles y despierta las instancias más elementales de los grupos y personas. Dicho de otra manera, la gente se siente acorralada y le dan desesperos o ganas de salir corriendo.

Para allá vamos, pero, paradójicamente, encabezados por el mismo confuso y atribulado gobierno.

Se ofrece paz, se abre un diálogo que arrancó con carrera de caballo y ahora tiene cauteloso paso de oruga. Pero, por otra parte –y casi me parece estar oyéndolos– sus locos claman por mano dura. Hay quienes aún creen en la democracia socialista y hay quienes piensan –sin estar bien enterados de eso por lecturas adecuadas– en la dictadura del proletariado. Las discusiones siguen esos vaivenes. Pero ninguno de los dos cursos podrá parar la crisis. Es muy tarde. Este gobierno heredo un “mandado hecho”. Una paila llena de ofertas y vacía de dólares.

Llegará el momento de ponerse de acuerdo.