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Nicolás Bianco

Entre el crimen y el sida

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Entre cifras aterradoras de muertes, Venezuela enfrenta los desmanes, la represión, el fraude y la censura, de un gobierno forajido que ha usurpado el poder por la fuerza, la violencia y una descomunal corrupción. A 70 homicidios por 100.000 habitantes (2013) con un acumulado en más de una década superior a los 190.000 asesinatos, 90% de pobreza, millones de sus habitantes sin una vivienda digna y segura, se une el indetenible avance de infecciones a menudo mortales.

Prevalece “a escondidas”, el sida causado por el Virus de Inmunodeficiencia Humana, que hoy parece (pues no existe un registro oficial creíble por parte del despacho de la Salud) ocupar el cuarto lugar precedido por muertes violentas, cáncer y enfermedades cardiovasculares, entre las principales causas de muerte de la población venezolana. Así mismo son prevalentes la tuberculosis, la malaria, el dengue, la influenza H1N1 y las muertes por hambre o por falta de asistencia médica.

Las periodistas Lissette Cardona y Andrea Montilla de este diario, en reportajes documentados (El Nacional, 21 y 28 de los corrientes), han ubicado nuevamente en primera página cifras aproximadas, y muy graves por cierto, de una masiva contaminación y transmisión de la infección por VIH entre las diversas capas y grupos etarios del país. Producto de 15 años de oprobiosa y destructiva dictadura, que en el caso del oficialismo chavista-madurista, acabó con el sector salud nacional y se ha amparado en fracasos como Barrio Adentro, los CDI y el miserable engaño a miles de jóvenes venezolanos, que reciben un diploma de “médicos comunitarios” sin conocer lo fundamental del ejercicio básico y clínico de la medicina. Es solo una parte de la altísima traición a la patria ungida entre Chávez, Maduro, la cúpula militar y el régimen castrita.

Mi alerta en estos graves pero decisivos momentos va dirigida en primer lugar a todos los sectores poblacionales que están en riesgo de contraer la infección por VIH. Es importante que se tenga en cuenta el disfrute del “sexo seguro” y que la promiscuidad sexual es mortal. El uso del condón es mandatario para así también protegernos de las otras enfermedades por transmisión sexual. El consumo de alcohol y drogas potencia severamente el riesgo de contaminarse. No debemos desestimar que el negocio pornográfico y el tráfico sexual florecen en un país sin ley ni Estado de Derecho. Los portadores asintomáticos, madres embarazadas infectadas, niños VIH positivos y casos de sida requieren atención médica especializada.

Mi segundo alerta es a los venezolanos de buena voluntad, a la sociedad civil democrática que hoy es mayoría absoluta y que presencia y vive con indignación las mentiras y montajes de un proceso dictatorial que, astutamente, ha “mimetizado” estructuras y procesos que como las elecciones populares son inherentes a regímenes constitucionales y democráticos, mientras saquean el erario público, censuran, empobrecen y minan cada día más las bases de sustentación y las posibilidades de innovación y desarrollo de nuestro país.

Sólo la denuncia específica, la participación en la calle y en nuestros trabajos, el respaldo a la impugnación ante organismos internacionales del robo del triunfo del 14 de abril y la votación masiva y cuido de votos y actas el 8D, nos permitirá derrotar a los usurpadores. La unidad democrática es hoy más crítica que nunca. No se trata de hacer carrera política o de enfrentamientos y acusaciones estériles, se trata de salvar a nuestra noble Venezuela, a nuestros hijos y de salvarnos nosotros mismos.