• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Pedro Conde Regardiz

El crimen en Nueva York y aquí

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

¿Cómo explicar la declinación de la criminalidad desde hace quince años en muchos de los países desarrollados? Los especialistas avanzan varias hipótesis. Para el que escucha regularmente las noticias en estos países, oír que desciende el crimen es por lo menos sorprendente, como en Francia, dada la serie de muertes en Marsella, desvalijamiento de joyerías, café-tabac, robos de celulares y carteras en el Metro. Por ello, conviene precisar el tema.

El descenso de la criminalidad concierne a las principales naciones occidentales en un período de quince años. Casi hay unanimidad de todos los especialistas, pero mucha discusión en torno a las causas. Hay algunos hechos impresionantes, como el caso de Estonia, donde, desde 1995, los homicidios bajaron 70%, casi lo mismo en robos de vehículos. Pero este pequeño Estado postsoviético no es la excepción. En Estados Unidos el descenso comenzó en 1991. En Gran Bretaña, alrededor de 1995. En Francia, desde 2001. Así en Canadá y varios países europeos. Ahora bien, ¿cuáles son los crímenes? Robo de vehículos, establecimientos comerciales, atentados a las personas (homicidios, heridas graves, golpes), drogas…

Más impresionante es el caso estadounidense, donde la criminalidad urbana llegó a la cima a comienzos de los noventa. Algunos veían Nueva York y Los Ángeles como selvas urbanas, algo así como Caracas ahora, en las manos de una fauna de bandidos, mafias, proxenetas, “dealers”. Luego, contrariamente a las previsiones, se produjo un verdadero milagro: disminuyó la actividad criminal. En general, ha descendido un tercio en las grandes ciudades. En ciertos casos, más todavía. En Nueva York, ejemplarizante, se dividió por cuatro (-78%) hasta el año 2000. ¿Qué pasó?

Cuando estuve como cónsul general en Nueva York pude conversar en varias ocasiones con el entonces famoso alcalde republicano, señor Rudolf Giuliani, quien fue elegido precisamente en 1994. Me dijo que decidió espantar los criminales de la ciudad: prostitutas (la calle 42), ladrones, drogadictos, crimen organizado, violadores… Reforzó la acción policial para la ofensiva y junto con grupos comando tomó en mano la situación, lo cual fue determinante para atrapar criminales y ponerlos tras las rejas, política que hizo duplicar el número de prisioneros durante los últimos veinte años. ¿Cuál es la lección? Que la represión paga cuando la hace una policía deslastrada de cómplices y criminales, bien dirigida. Estableció una política de control sistemático de la población (“Stop and frisk"), arrestos, persecución a delincuentes. La policía dividió la ciudad en cuadriláteros más amplios que las manzanas tradicionales, se concentró en los puntos más calientes, todo lo cual limpió una a una las zonas con más conflictos, agresiones.

Realizaron una campaña para hacer difícil que se atentara contra los bienes: tiendas, empresas, casas, apartamentos, automóviles, mediante equipos de vigilancia sofisticados. Combatieron el tráfico de drogas, “la epidemia del crack” (un derivado de cocaína) que hizo estragos en los ochenta: exacerbaba la guerra gansteril, empujaba a los consumidores a delinquir para pagar su dosis. Esta epidemia se redujo comenzando los noventa y coincide con el descenso de la criminalidad.

El crecimiento económico desde 1990, como reconoció Giuliani, redundó en la disminución de la conducta criminal, pues, más empleo se vincula con aminoración de la tendencia al crimen. Hay en realidad una convergencia de factores. En Venezuela, desde 1979, la población ha crecido más rápido que la economía, subido el costo de la vida, el desempleo, la informalidad, aluvión de ilegales, ausencia de educación moral, estímulos delincuenciales de todo tipo, comercio de drogas, narcomilitares, impunidad, falta de cárceles, hacinamiento de reos, sesgada justicia, funcionarios y militares corruptos, ostentosos, entre otros factores, muestran coincidencia con el aumento delictivo aquí.


 psconderegardiz@gmail.com