• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Ildemaro Torres

Una consulta

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

 

Quisiera poder hacer una consulta nacional de opinión. No una encuesta, aunque se tratara de una muestra considerada representativa; no un sondeo para tener de vuelta un sí o un no de aprobación o rechazo de una situación determinada, ni para expresar en porcentajes los sentimientos colectivos.

Me gustaría disponer de los medios para acercarme a cada habitante del país, y poseer la capacidad (el don) de inspirar confianza para facilitar un diálogo abierto y en profundidad; una conversación para recoger juicios valorativos y las razones en que descansen esos monosílabos, para conocer pensamientos y expectativas, y ver a qué conclusiones podríamos llegar juntos.

Mencionaré algunas de tales interrogantes, sobre uno de tantos asuntos álgidos que nos afectan, y que de ser factible les plantearía personal e individualmente a mis coterráneos. Tomaré como ejemplo de tema la represión policial.

Hace años, durante uno de los allanamientos sufridos por la Universidad Central, asistí en el Hospital Universitario a una larga y laboriosa intervención quirúrgica, para extraerle del cuerpo a una adolescente, decenas de perdigones y fragmentos de diversos materiales. A partir de dicha experiencia, imposible de borrar de la memoria, y por haber sabido de repeticiones de tal crueldad, pregunto: ¿qué piensa usted de un hombre uniformado, con chaleco antibalas, arma de fuego y un cargamento de bombas lacrimógenas, que al ser notificado de que va a salir a “mantener el orden” en una manifestación estudiantil, se dedica atareado y quizás hasta con fruición, a rellenar el cañón de su escopeta con pedazos de vidrio y clavos para dispararles, como se comprobó que una vez lo hizo un cabo de la Policía Metropolitana? ¿Qué piensa del comandante que lo protegió diciendo que “los disparos venían del cerro”?; y ¿qué de sus cómplices políticos con el clásico argumento de que “son funcionarios sometidos a gran presión y con muy bajos sueldos”?

Cuando salen en atronadores grupos con sus motocicletas, protagonistas de su propia película o cual héroes de la TV, o cuando marchan en formación compacta con sus cascos y escudos y se les ve en plena acción golpeando a unas niñas, o lanzando bombas lacrimógenas en locales cerrados, o acostados en el suelo para desde allí disparar al interior de un liceo, ¿cómo los juzga o de qué los cataloga usted?

Hoy están más y mejor entrenados para la represión, tienen equipos más modernos, y manejan un aparataje más sofisticado y efectivo; en tal sentido ¿ha notado usted que las acciones policiales que eran ocasionales y objetadas cuando incluían excesos, constituyen ahora una de las formas rutinarias de maltrato a la población? ¿Qué opinión le merece ese hecho?

¿Tiene idea de qué pasa luego con cada joven que es metido a empellones a una jaula o patrulla, sin tiempo siquiera para que se identifique? ¿Está enterado de las violaciones ocurridas en patrullas y jefaturas? ¿Conoce qué tratamiento recibe de parte de los agentes policiales la mujer que acude a denunciar haber sido violada? Enfrentado a tal situación, ¿cómo la evalúa en cuanto a seguridad de los ciudadanos y convivencia social? 

Realmente, ¿le basta a usted como explicación, lo que dice la policía en sus reportes de cada muerte a manos de ella? Suelen decir, “se enfrentó a tiros a una comisión”, o solo “tenía amplio récord”; después de lo cual la prensa nos trae los rostros en llanto de las madres y los compañeros de estudio, forzados a sumarle al dolor el desespero para aclarar que el hijo y amigo asesinado no era un delincuente como aseveró el comandante.

Por otra parte, ¿no es cierto que cuando los llaman “guardianes del orden”, uno termina preguntándose a cuál orden se refieren?