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Guillermo Santos

Ni cómo ni qué, sino cuándo

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Estudios realizados en Estados Unidos previenen que los ataques cibernéticos realizados por hackers contra empresas, entidades de los gobiernos y personas están creciendo y que, sin duda, los llevarán a cabo delincuentes que utilizan Internet para obtener jugosos botines o que lo hacen solo para sacar pecho.

Debido a que este Gobierno tachó de ilegal la ciberdefensa que el Ejército estaba montando y que nuestra triste justicia ha catalogado de ‘chuzadas’, esa justicia que suelta delincuentes para que sigan violando la ley y encarcela a inocentes, los ataques que se hacen por Internet van a seguir aumentando exponencialmente.

Las empresas deben adoptar medidas de seguridad que les permitan manejar el hecho de ser víctimas de los hackers. Es importante que tengan una respuesta adecuada para sus clientes en caso de que les roben información confidencial de sus bases de datos. Un mensaje que los tranquilice y que les haga saber en forma exacta, pero medida y tranquila, lo que sucedió y cómo enfrentar ese delito. Deben quitarse de encima la idea de que “esto a mí no me va pasar”. La verdad es que no es ni cómo ni qué, sino cuándo van a ser atacadas. Es importante tener planes de contingencia que, en caso de ataques, les posibiliten seguir funcionando para evitar así mayores perjuicios a ellas y a sus clientes.

Tienen que implementar políticas de seguridad fuertes, con periódicas auditorías de cumplimiento. Por ejemplo, el uso de DVD o memorias USB es una de las herramientas que, mediante ingeniería social, los crackers utilizan con éxito. Si a su casa u oficina llega una memoria USB 3.0 de 64 Gbytes, bien empacada y con el logo de una compañía conocida que le dice que es un regalo de Navidad o de cumpleaños, ¿usted no la usaría? Si lo hace, ya se encontrará penetrado por un ciberdelincuente.

Las empresas deben prohibir el uso de DVD o USB en la mayoría de los computadores de la red corporativa. Si se tienen que utilizar, hay que vacunarlos con un programa de antivirus. No puede haber la menor duda de que el terrorismo del futuro va a ser con ataques cibernéticos. Imagínense un ataque de ciberterrorismo que tumbe toda la infraestructura de TransMilenio y las tarjetas que se usan para abordarlos, o todo el sistema financiero del país. Eso haría un gran daño y con efectos devastadores.