• Caracas (Venezuela)

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Gustavo Roosen

La coherencia rinde dividendos

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Pese a la vorágine informativa impuesta por los conflictos políticos, raciales, religiosos y de todo orden que acaparan los espacios comunicacionales, la atención de los medios no ha dejado de ocuparse de la situación económica de dos países de la Comunidad Europea -España e Italia- y de marcar los contrastes. Mientras España da señales de haber iniciado un proceso de recuperación, Italia entra oficialmente en una nueva fase de recesión al registrar por segundo trimestre consecutivo una contracción de su producto interno bruto y regresar a la línea negativa iniciada en 2011, interrumpida solo en los últimos tres meses de 2013 cuando mostró un ligero crecimiento de 0,1%.

Las explicaciones de los expertos apuntan a muchas causas. Para el caso italiano anotan baja en las inversiones, reducción en la competitividad, elevados niveles de deuda pública y déficit presupuestario, poca claridad y orden en las medidas de consolidación fiscal, desaceleración de las exportaciones, disminución del ahorro y del crédito, altos niveles de subempleo juvenil. Añaden, desde otra perspectiva, problemas de autoridad y credibilidad de sus élites políticas, desfase entre las promesas y su cumplimiento. El primer ministro, Matteo Renzi, ha prometido reformas fiscales y laborales, más productividad, eliminación del desorden burocrático. ¿Serán suficientes para ajustarse a las exigencias de la Comunidad Europea respecto a la reducción de los niveles de deuda pública y déficit presupuestario y para alcanzar la meta de un crecimiento económico de 0,8% en 2014?

En contraste, el plan aplicado en España comienza a dar resultados. La salida de la crisis empieza a manifestarse en un aumento del gasto y de la inversión. Los recortes han dejado paso a los estímulos. El inicio de la recuperación se expresa en aumento de exportaciones y de inversiones, incremento del consumo interno, reducción del paro. La vicepresidenta. Sáenz de Santamaría ha señalado: “Junto con la consolidación fiscal y el saneamiento del sector financiero, nos centramos ahora en las reformas estructurales para mejorar el funcionamiento de los mercados y eliminar ineficiencias, respetando el objetivo de consolidación fiscal”. No todo está bien, desde luego. El grueso de la población española no percibe todavía los cambios, pero los indicadores muestran que la economía española experimentará una clara mejoría en 2014.

¿Qué aprender del caso español? En primer lugar, como lo admitió el jefe del gobierno Rajoy, que la mejora económica no se da por casualidad. Ni se logra en solitario, y menos en un esquema interdependiente como el de la Unión Europea. Y no se da sin sacrificios. Comienza por el reconocimiento de los errores y la sabiduría de no insistir en ellos. Se afirma en la conciencia de la crisis, la voluntad de superarla, la capacidad para diseñar objetivos, planes y etapas, la firmeza para aplicarlos de modo sistemático y coherente, sin esperar milagros, asumiendo el costo político, cambiando el discurso demagógico de las promesas por un mensaje honesto de confianza y austeridad. Se trata, desde luego, de una labor de estadista, de ejercicio de autoridad y pedagogía política para lograr la aceptación y el apoyo de la ciudadanía, para recuperar la confianza, la propia y la de los otros, la de los mercados, la de los socios, la de los inversionistas.

Al mirar los casos europeos resulta inevitable pensar en Venezuela y en las trampas de la indefinición, el retraso en la toma de decisiones, la ambigüedad y el acomodo, el progresivo deterioro de todos los indicadores, la ceguera para observar el descontento de la población e incluso la preocupación de los propios socios, como se deduce del cambio de calificación de Venezuela desde BB+ a BB- hecho por Dagong Global Credit, la principal calificadora china, que observa un elevado riesgo en el corto y mediano plazo.

¿Cuánto más podrá esperar el país para la definición y aplicación de políticas públicas claras y coherentes que estimulen al sector productivo, restablezcan el orden de la economía, contribuyan a la recuperación de la confianza de los ciudadanos en su propio país?

nesoor10@gmail.com