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Héctor Silva Michelena

El chiflado coco de Jaua

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A una pregunta del periodista Alex Vázquez (El Nacional 25/11/2012), sobre si volvían las expropiaciones en Miranda, Elías Jaua respondió: “Es increíble que en pleno siglo XXI todavía haya quienes crean que el pueblo venezolano se asusta con el Coco del comunismo”. Marx y Engels, en el Manifiesto comunista (1848), lo llamaron “fantasma”. Tenían razón: el comunismo sólo existía en panfletos y pequeños grupos, y Europa hervía en protestas: se soñaba con una sociedad mejor, el comunismo. Se realizó en 1917, en Rusia; luego creció, se desarrollo y se desplomó. ¿Qué nos quedó?

Muerto Lenin, su seguidor Stalin impuso la industrialización forzada y la colectivización masiva de la agricultura; esto fue el germen de un largo período de crímenes en masa. Las matanzas de 1937-1938 prácticamente borraron del mapa a los viejos bolcheviques. De sus filas surgieron los altos y privilegiados funcionarios del partido y del gobierno, la nomenklatura. Pertenecer a ella garantizaba un alto estatus y llegó a ser de facto hereditaria. Al caer la URSS la nomenklatura contaba con cerca de 750.000 miembros, que junto con sus familias sumaban alrededor de 3 millones de personas.

Las llamadas “purgas” de la década de los treinta fueron una campaña de terror que, tanto por su ferocidad como por el número de víctimas, no han tenido parangón en la historia, y fueron supervisadas por Stalin, cuyas instrucciones eran: golpear a las víctimas hasta que confesaran crímenes que no habían cometido. Luego eran desterradas o fusiladas.

Según los archivos secretos dados a conocer tras la disolución de la URSS, durante 1937 y 38 cuando la Gran Purga se hallaba en su apogeo, los órganos de seguridad detuvieron por supuestas “actividades antisoviéticas” a 1.548.367 personas de las cuales 681.692 fueron fusiladas. La mayoría de los supervivientes acabaron en campos de trabajos forzados. En 1941, cuando Alemania invadió la URSS, los campos del Gulag contaban con 2.350.000 prisioneros. Los censos revelaron que entre 1932 y 1939 la población de la URSS disminuyó en alrededor de 9 o 10 millones de personas. La maquinaria del terror no perdonó ni al Ejército Rojo ni a sus propios gestores. Así, Nikolái Ezhov, que dirigió los asesinatos masivos como jefe de la NKVD entre 1936 y 1938, por un roce con Koba, fue arrojado a aquella sangrienta caldera. Y así llovió la muerte con Mao, Pol Pot, Enver Hoxha, de Albania, la dinastía Kim, y así…

Los costos de la utopía comunista fueron asombrosos; se calcula el número global de víctimas del comunismo entre 80 millones y 100 millones de personas, 50% más que las muertes de las dos guerras mundiales. ¿Fue esto un Coco?

El Coco de Jaua no es aquel personaje popular asustador de niños, y que nunca existió. Es el sangriento y temible comunismo que existió, ¿es loco o un mentiroso el coco de Jaua?