• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Adolfo Taylhardat

El chavo-madurismo se desinfla

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El chavismo, en sus diferentes manifestaciones, socialismo del siglo XXI y su más reciente versión, el chavo-madurismo, pierde terreno en el ámbito internacional a pasos agigantados.

Desde que el precio del petróleo empezó su caída en picada, los gobiernos que se benefician de la munificencia del régimen comenzaron a preocuparse ante la perspectiva de verse privados de las ventajas y beneficios que obtienen a través de Petrocaribe y otras formas de recibir petrodólares chavistas.

En la escena internacional son ya ampliamente conocidas las atrocidades que cometió el régimen para reprimir la cruzada que emprendieron los estudiantes exigiendo la restitución de la democracia y las libertades en el país  Importantes instituciones defensoras de los derechos humanos,  internacionales de partidos, organizaciones no-gubernamentales, figuras representativas de la intelectualidad y de la política mundial, gobiernos, parlamentos de diferentes países y muchas otras voces han exigido el cese de las violaciones de derechos humanos y la libertad de los dirigentes y jóvenes que son víctimas de la perversidad de un régimen despiadado e insensible que utiliza los recursos de la justicia como instrumentos de tortura para aplastar el inquebrantable espíritu de lucha de la juventud.

Muchos jóvenes pagaron con sus vidas la crueldad y la saña de este régimen impío. Los videos que mostraron la crueldad de los cuerpos de seguridad disparando sus armas contra muchachos indefensos le han dado la vuelta al mundo. Los gobiernos observan con preocupación la crueldad y el  ensañamiento infligidos a los detenidos, sin distingos de género o edades, así como las torturas a que son sometidos muchos de ellos. También saben que el régimen aplica medidas de tortura psicológica para “quebrar” a los dirigentes  emergentes, Leopoldo López, entre otros. Las sanciones acordadas por las autoridades norteamericanas persiguen, precisamente, castigar esos excesos que permanecen impunes, amparados por la ausencia de Estado de Derecho. Otros gobiernos deberían hacer lo mismo.

El desabastecimiento, la escasez de alimentos, de artículos de higiene personal, de productos de limpieza, de medicinas, de repuestos para equipos industriales, para vehículos públicos y privados, el aislamiento del país como consecuencia de las deudas con las empresas aéreas internacionales, todo esos males que azotan a los venezolanos asombran al mundo que no se explica cómo un país económicamente rico, favorecido por la naturaleza, agraciado por la providencia, se encuentra hoy día en ruinas, golpeado por la ineficiencia y la incapacidad de un gobernante indolente y negligente. La opinión pública internacional sigue con preocupación el ensañamiento que despliega el régimen para asfixiar a la prensa escrita y neutralizar los pocos periódicos que todavía conservan cierta independencia, pero que sobreviven con la espada de Damocles del control sobre el suministro y la importación  de papel. Esta situación  ha llevado a la prensa mundial a solidarizarse con la prensa escrita venezolana

En el exterior también se sigue con atención la situación prevaleciente en el interior del partido de gobierno y el descontento de su militancia honesta por el nivel de corrupción que impera en la alta dirigencia del régimen. Lo mismo ocurre en el ámbito militar donde la oficialidad profesional honrada ve con asco a los militares de alto rango que se enriquecen y amasan fortunas provenientes de negocios indecorosos y de actividades ligadas al narcotráfico.

La poca respetabilidad que pudo haber tenido el ilegítimo cuando fue ungido por su tutor y protector se ha desinflado totalmente. Hoy día los gobernantes de otros países y la comunidad internacional no se dejan engatusar con las mentiras ni las dádivas del chavo-madurismo.

Otros, como Cuba, ante la caída en picada del sostén que les venía brindando el régimen cuando nadaba en petrodólares han comenzado a mirar hacia otras latitudes. Luego de dos experiencias fracasadas, Cuba debe ser consciente del peligro que significa depender de la caridad de un gobierno. Los países del ALBA, serviles fantoches del chavismo están poniendo también sus barbas en remojo. Hasta el propio Fidel admitió que “el modelo cubano no se puede exportar” porque ni siquiera en Cuba llegó a funcionar. Mucho menos podía funcionar su versión mal reproducida que fue el “socialismo del siglo XXI”

El ejemplo más evidente del fracaso del régimen en el ámbito internacional es lo ocurrido la semana pasada en el Consejo Permanente de la OEA cuando se aprobó una resolución de apoyo al descongelamiento de Cuba y Estados Unidos. En esa ocasión la representación venezolana, utilizando a Bolivia como intermediario, intentó introducir una enmienda en el proyecto de resolución para que se incluyera una referencia al embargo. Después de 10 horas de forcejeo, la propuesta venezolano-boliviana fracasó porque no logró el consenso necesario para su aprobación. 27 países, entre ellos los pequeños Estados albanos caribeños se abstuvieron. Solo votaron a favor los, por ahora, incondicionales albanos, Nicaragua, Bolivia y Ecuador y, obviamente, Venezuela. Estados Unidos votó en contra. Finalmente la resolución original fue aprobada por aclamación.

A esto se podría sumar el rotundo rechazo, en la reciente conferencia de la OPEP, de la propuesta venezolana de reducir la producción de petróleo para hacer subir el precio.

En suma, el régimen  recibió en Washington una sonora trompetilla y en Viena salió con las tablas en la cabeza. Esto podría ser  presagio de un despertar de la conciencia de los gobiernos que hasta ahora han estado alucinados por la munificencia del chavo-madurismo.

Evidentemente, el deterioro del prestigio internacional (si es que lo tuvo) del ilegítimo y la mengua de su capacidad para comprometer la solidaridad de otros gobiernos, favorecen los esfuerzos de la disidencia para impulsar el cambio internamente.