• Caracas (Venezuela)

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Omar Ávila

La catástrofe se encuentra en Miraflores

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Ante tantos problemas que existen en el país, el gobierno se afana en realizar un simulacro en caso de terremoto. No critico que en un país normal se tomen estas previsiones y toda la colectividad esté informada de cómo actuar ante el evento natural; sin embargo, lamento que este régimen no se haya dado cuenta de que la verdadera catástrofe que tenemos se encuentran ocupando altos cargos en el poder político nacional.

Los venezolanos vivimos en una constante conmoción social, económica y política, lo que debería aplicar el gobierno es un simulacro de cómo salir de esta crisis a la que ellos mismos nos han llevado, es por ello que desde la alternativa democrática estamos “realizando” ensayos constitucionales y democráticos ejecutables –como el referendo revocatorio– para que todo se resuelva en sana paz como estamos acostumbrados los ciudadanos, y no a través de la imposición y la violencia, como le gusta hacerlo al oficialismo.

Invito al gobierno y sus voceros a hacer un “simulacro” de cómo era hacer mercado, de cómo estirar el sueldo y especialmente de cómo era un desayuno, almuerzo y cena, para que nuestro pueblo recuerde cómo se debe alimentar y de lo que es la “soberanía alimentaria” de la que tanto hacen eco, pero que no existe desde que llegó Nicolás Maduro a la presidencia heredada.

El descontento continúa en aumento, nuestro pueblo cada día está más pobre, enfermo y hambriento, cada vez las manifestaciones y saqueos son más comunes en todo el territorio nacional; son más los venezolanos que exigen atención y defienden su derecho a la vida que hoy se ve amenazada ante la falta de alimentos, medicinas y de seguridad.

Esta semana apreciamos cómo los deltanos salieron a rebelarse ante un gobierno indolente, incapaz y al cual la única región que según los últimos sondeos de opinión tenía aún mayoría oficialista, y por ende la posibilidad de mantener un gobernador rojo rojito. También pudimos percatarnos de que, debido a todas las penurias que están padeciendo y de que al estómago no hay forma de engañarlo, salieron a alzar su voz para exigir sus derechos.

No tengo la menor duda de que a pesar de todos los obstáculos, triquiñuelas y maniobras del régimen, los venezolanos tienen la necesidad de salir de esos gobernadores oficialistas, como le urge a toda nuestra Venezuela salir de Nicolás Maduro y de todos sus secuaces.

Ahora vemos cómo tratan de maniatar la próxima recolección de 20% de las firmas para el revocatorio, a pesar de la humillante derrota que acaban de sufrir a manos de un pueblo decidido a superar todas las trampas y dificultades; todo esto denota que son incapaces, irresponsables y masoquistas.

El gobierno se niega a asumir que, por más subterfugios que inventen, no solo superaremos todos los inconvenientes, sino que le daremos una lección de dignidad y perseverancia para lograr el cambio de manera pacífica, democrática y electoral.

‎Si el régimen insiste en seguir bloqueando nuestro derecho constitucional como es el referendo revocatorio, ese comando de la “infelicidad suprema” quedará, otra vez, expuesto al escarnio público a escala nacional e internacional.

Al gobierno le recomiendo que termine de asumir que no hay vuelta atrás, que el cambio que comenzó el pasado 6-D nada ni nadie podrá detenerlo. Que dejen el culillo al pueblo, que no le sigan huyendo a la consulta popular.

Igualmente, quiero exhortar al Poder Judicial y el Poder Electoral, para cumplan con su verdadero trabajo de velar por el bienestar del país y de los venezolanos, y no de arrastrarse ante una parcialidad política/autoritaria que quiere perpetuarse en el gobierno a costa de lo que sea. Los invito a que cumplan con su trabajo y que se pongan del lado del pueblo, a que den un paso al frente y ayuden a ejecutar la única válvula de escape que tenemos los venezolanos para salir de esta grave crisis, depende únicamente de ellos.