• Caracas (Venezuela)

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Pablo Aure

La caridad comienza por casa

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Ante la propuesta del presidente Nicolás Maduro hecha el jueves de crear una supuesta “casa de abrigo” para acoger a niños palestinos heridos y huérfanos, planteando la posibilidad que se les pueda buscar familias adoptivas en Venezuela, debemos responder con lo siguiente: la caridad comienza por casa.

En efecto, tenemos cientos de miles de niños venezolanos que han perdido sus hogares y familiares victimas del hampa desbordada y no hemos escuchado a Maduro prestar la atención o la protección a sus compatriotas.

No nos oponemos a que el presidente se preocupe por los huérfanos de Palestina, pero es menester que atienda primero a los de la casa; muchos de ellos han crecido y quizá hasta probablemente bastantes se encuentren muertos luego de aquella demagógica promesa del presidente fallecido en la que juró quitarse el nombre si en un año seguían existiendo niños de la calle en Venezuela. Hoy no solo es que existen niños en las calles de Venezuela, sirviendo de maromeros o limpiadores de parabrisas, cuidando carros o maromeros, sino que hay muchísimos que han desviado su conducta hacia actividades delictuosas por falta de políticas educativas gubernamentales.

Basta de la demagogia que caracteriza a este régimen. El pueblo venezolano espera por el cumplimiento de muchas promesas. Eso de acoger niños de otros países suena interesante si en Venezuela no tuviéramos graves problemas que resolver, comenzando por el abandono de nuestra maltratada infancia.

Ojalá el régimen liderado por Maduro se preocupe en realidad por la infancia mundial pero resolviendo primero la nacional. Ejecute una verdadera política educativa sin ideologización; por ejemplo que aproveche este mes de vacaciones y recupere las escuelas recuperen sus  baños, las doten de cómodos pupitres, los techos no tengan goteras, estén pitadas y entregadas con materiales de primera así como también para que sus maestros y profesores tengan mejor  calidad de vida esto se traduce en contratarle buenos seguros de vida y desde luego mejorando sus salarios. También, y por qué no: que cada niño que ingrese al colegio desde la educación inicial tenga su seguro de Hospitalización y Cirugía.

Ojalá Maduro se preocupe también por los miles de niños venezolanos cuyos padres están presos por diversas razones, bien sea por delitos comunes o los presos políticos que abundan en nuestro país.

Maduro pretende rescatar a los niños del mundo pero cada vez desatiende en mayor escala a los hijos de Venezuela, nuestra querida Patria.

Por cierto, Maduro habla de refugio para los niños de Gaza pero olvidando a los refugiados que todavía pasan trabajo aquí mismo en nuestra nación, víctimas de la tragedia de Vargas. Es decir, cómo creer en esta nueva promesa hacia el extranjero si en lo nacional estamos cada día con una infancia más abandonada.  Hace poco ofreció también enviar medicinas y alimentos para Palestina, cuando aquí se muere la gente de mengua por falta de insumos en los hospitales, no hay medicamentos para la diabetes, cáncer, hipertensión; ¿o es mentira el ruleteo en los hospitales por falta de insumos? y ni hablar del desabastecimiento en los supermercados y abastos que está a la vista de todos aunado a las eternas colas para conseguir gas y otros los productos de la cesta básica. Con esas promesas Maduro pretende seguir burlándose de los venezolanos.

@PabloAure