• Caracas (Venezuela)

EDITORIAL

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Entre el caos y la anarquía

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Ayer la Mesa de la Unidad Democrática reiteró su llamado a seguir manifestando en las calles hasta que el Consejo Nacional Electoral cumpla con el próximo paso dirigido a la activación del referéndum revocatorio que, como es público y notorio, está siendo saboteado indignantemente por las rectoras chavistas con el único fin de alargar los tiempos establecidos para la convocatoria.
 
Desde las altas esferas chavistas se ha orquestado una campaña para sembrar la idea de que este año no es posible llevar a cabo el revocatorio. Desde el siniestro psiquiatra Jorge Rodríguez hasta esa lumbrera de la política del PSUV llamado Elías Jaua, se han dedicado a la tarea de abonarle el terreno a la inefable Tibisay Lucena para que esta les dé bolivariana sepultura a los deseos de la mayoría de los ciudadanos que firmaron la petición pública que ordena la ley. 
 
Jaua, en el colmo de la hipocresía, declaró ayer para la televisión que ellos estaban dispuestos “a avanzar en todo, por la estabilidad del país (...) especialmente por lograr una estabilidad política que permita avanzar en la solución de la compleja situación económica”. Tamaña mentira no se la traga nadie, ni siquiera los militantes del PSUV. ¿Quién los entiende? Si en verdad están preocupados por la suerte del país y desean que Venezuela escape de la hambruna que ya nos está tocando la puerta… ¿qué les impide acordar los tiempos para el revocatorio?
 
A Jaua no le ha temblado ni un músculo de la cara para lanzar estas perlas que indican a las claras que en Miraflores y sus alrededores no hay un loco como una cabra, sino un rebaño bastante interesante si estuviera vivo el doctor Chirinos.
Jaua, con una sonrisita de medio lado, aseveró lo siguiente: “No le tememos al diálogo ni a que nos critiquen por sentarnos a dialogar para recuperar la tranquilidad del pueblo y la estabilidad”. Vaya, vaya. No contento con ello precisó que “el diálogo que el país requiere tiene que ser transparente” y en ese sentido, ha sido el gobierno el “de la idea de que el diálogo fuese público”.
 
Llegado a este punto es válido preguntarse si la MUD acudió a la reunión de República Dominicana a sabiendas de que iban a ser usados como comparsa de una jugada sucia de Nicolás Maduro y su combo. El secretismo, la retahíla de mentiras para ocultar lo inocultable y la división que se ha producido luego entre los máximos representantes de la oposición dejan mucho que desear. Hoy Henrique Capriles juega por su lado como un niño en un jardín de infancia; Ramos Allup sigue en su interminable regaño audiovisual; Leopoldo López nos sorprende con una reunión con José Luis Rodríguez Zapatero, pero a la que todavía no se le encuentra explicación.
 
Sería deseable que, en un chispazo de racionalidad, exigieran al menos que, si continúan con el fulano diálogo, exijan la inclusión de ex presidentes aliados nuestros, pues ellos tienen a Zapatero y a otros dos; es justo que paritariamente nosotros acudamos a gente de experiencia e inteligencia como lo ha demostrado Andrés Pastrana, siempre batallador y corajudo.