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Froilán Fernández

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Siempre me gusta recurrir a una definición de inteligencia que puede ser incompleta, pero da una idea de los retos que ha enfrentado la inteligencia artificial desde sus inicios: “La inteligencia se mide al resolver problemas cuando no se tienen todos los datos”.

Hoy vemos como natural que Siri u otro asistente digital “inteligente” nos proporcione ayuda efectiva por su capacidad de buscar en la web para atender a algunos de nuestros requerimientos. Solamente en la interpretación correcta de nuestras preguntas emitidas de viva voz, ya la inteligencia artificial puede estar orgullosa de los logros alcanzados y esto es lo que permite que los sistemas traductores de Google o de Skype puedan garantizar una traducción casi simultánea.

Pero en lo que se refiere a retos intelectuales de primera importancia, IBM alcanzó dos hitos significativos. Cierto, usó supercomputadores y un ejército de programadores, pero el resultado es incontestable: un software corriendo en la computador Deep Blue derrotó a un campeón mundial de ajedrez, a Gary Kasparov en 1997, y más recientemente, otra supercomputadora de IBM logró algo más asombroso, como la capacidad de análisis y el manejo eficiente del lenguaje natural para ganar a expertos humanos en el enrevesado juego televisivo Jeopardy.

En este contexto, lo que acaba de lograr Google este martes representa un salto cuántico, algo que los propios expertos de IA pensaban que era imposible. Su sistema Deep Mind le ganó 4 partidas a 1 a Lee Sedol, el campeón mundial del antiguo juego chino de estrategia Go.

Bits y bytes

Aprendizaje artificial

Mucho más complicado que el ajedrez, el juego de Go  simula la lucha por el territorio entre fichas blancas y negras,  y según Google hay más jugadas posibles por analizar en Go, que átomos en el universo. Además, los diferentes enfoques de la estrategia no pueden codificarse fácilmente como en el ajedrez, donde un vistazo al tablero permite a los oponentes darse una idea de su situación competitiva.

La clave de este hito de razonamiento de un software es la capacidad del sistema AlphaGo de aprender, a lo largo de decenas de miles de juegos enfrentádose a sí mismo.