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Armando Janssens

Más sobre las burbujas de libertad

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Al iniciar un nueve año con la esperanza de mejoras  en diferentes áreas de  nuestra vida social, vale la pena  seguir inventariando las burbujas de libertad que representan esperanzas de una nueva  mentalidad y realidad. 

Ya nos referimos anteriormente a las tan nombrados ONG de desarrollo social y promoción humana, a las organizaciones en defensa de los derechos humanos, a los diversos observatorios que brotan por todas partes y se convierten en ojos cuidadores de gran importancia. Añada a ellos las numerosas iniciativas educativas y de salud -que surgieron  desde hace muchos años de inquietudes sociales y morales, muchas de ellas vinculadas a la iglesia y que desde hace muchos años enriquecen a los sectores populares. Todos ellos juntos representan varios centenares de iniciativas  con sus equipos de profesionales y numerosos colaboradores, con presencia  en todo el territorio nacional, muy cercano a muchas comunidades que les aprecian mucho.

Todos son expresión de la capacidad de  nuestra gente  y de los diversos sectores sociales de organizarse desde sí mismo – con gran autonomía Y ajeno al estado-  a partir de sus sentires y convicciones. Forman un tejido social denso que entra en diálogo con el mundo económico y las entidades públicas para un trabajo mancomunado. Cualquier intento de cooptarlas ó ponerlos bajo el sombrero estatal ó empresarial es contrario a su vocación. En este sentido se llaman “organizaciones privadas de interés público”. Como todos saben, no persiguen fines de lucro, ni se afilian a partidos políticos.
Como decimos coloquialmente “ni se compran ni se venden…”. Son  participativos y muy identificados con la democracia que  sella su dinámica interna y externa.

¡Pero eso no es todo! Al lado de los ya nombrados siguen surgiendo permanentemente  nuevas iniciativas que aseguran el mantenimiento y fortalecimiento de estos espacios autónomos,  expresión y propiedad de la gente y sus comunidades. Observamos iniciativas sociales que nacen de la inquietud de gente de todos los sectores poblacionales y que con una sorprendente originalidad y fuerza se manifiestan en distintos momentos y épocas.  La variedad es tan grande que es imposible de nombrarlos  pero se puede constatar fácilmente.

Entre ellos hay varias de gran capacidad de acción y que han  mantenido un trabajo permanente y creciente y que se convierten en referencias para mucha gente.

Lo observamos en los campos muy diversos como de la niñez con problemas de conducta, con niños y niñas excepcionales, de  jóvenes que abandonaron tempranamente sus estudios, el problema creciente del embarazo precoz , de  la salud  femenina con su problemáticas específicas, con comunidades que sufren el riesgo de desastres naturales y capacitación en muy diferente. Y quién no conoce la red de organizaciones que atiende  VIH/sida con resultados llamativos para todos.

Y últimamente numerosas iniciativas que promuevan la tolerancia y la convivencia en paz, tan necesarias entre nosotros. Un observador atento de los medios puede darse cuenta, ya que estas  iniciativas llegan a darse a conocer hoy en día con mayor facilidad en la prensa y la televisión como un reconocimiento de su importancia social.

Muchas otras iniciativas son más bien de orden caritativa, lo que tiene igualmente importancia. Me llamó la atención en esta temporada de Navidad la cantidad de acciones que  promueven personas y organizaciones para dar un momento de felicidad a los niños o a los sectores más necesitados. Para no hablar de las iniciativas para recaudar fondos para estas y otras obras por medio de verbenas o acciones donde se involucran mucha gente, energía y tiempo.

Todo eso es reflejo de inquietud social, deseo de compartir y la convivencia entre todos que forman parte de nuestra tradición ciudadana desde hace varias décadas. Todos juegan su papel para expresar así su propia identidad y ser dueños de esta sociedad que necesita tanto el oxígeno de estas burbujas de libertad para no ahogarse en la desesperación.