• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Simón Alberto Consalvi

El boom y la revista Imagen

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Inaugurado por el príncipe de Asturias y su esposa, doña Letizia, tuvo lugar hace poco en la Casa de las Américas, Madrid, un congreso internacional de escritores sobre El Canon del Boom, organizado por la cátedra Vargas Llosa y la Acción Cultural Española, y por un conjunto de universidades que paralelamente celebraron conferencias y seminarios sobre aquella etapa afortunada de las letras iberoamericanas. Fue una fiesta de la inteligencia, y también de la libertad. De los grandes del boom estaba presente Mario Vargas Llosa, quien recibía el gran homenaje en su nombre, y en el nombre de los amigos ausentes.

También fue celebrada la aparición de La ciudad y los perros hace medio siglo. El tiempo pasa como un carrusel endemoniado y no queda otro remedio que envejecer, pero los libros y, en especial, las novelas, guardan su encanto.

En los diálogos se resaltó a los predecesores, Alejo Carpentier y José Lezama Lima, Juan Rulfo, Juan Carlos Onetti, Miguel Ángel Asturias, Augusto Roa Bastos, y los brasileños Joao Guimarães Rosa, autor de Grande Sertão Veredas, y Clarice Lispector. No habían formado parte de un movimiento específico, pero sin duda encarnaron a su tiempo la singularidad y el vigor de la expresión americana, y en el caso de los grandes cubanos, del mundo mágico del Caribe. Al final, todos eran la misma voz del universo trasatlántico. En el cónclave madrileño estuvo presente Jorge Luis Borges, como un gran boom personal e intemporal.

Como es obvio, El Canon del Boom celebró a sus protagonistas, el propio Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Guillermo Cabrera Infante, José Donoso. De los papeles que he tenido ocasión de leer resaltaré la conferencia del español J. M. Caballero Bonald, “La literatura que cambió el español”. Un largo y erudito recorrido desde los orígenes. Ojalá tengamos ocasión de conocer el conjunto, porque no cabe duda de que puede considerarse una jornada clave en el proceso de las letras del reino de este mundo. Si allí estuvo presente Borges, también se ensalzó la figura del chileno Roberto Bolaño, muerto muy joven, y quien reiteró como tantos otros (ahora) que el boom no había sido un fenómeno transitorio, sino que la novela era una expresión latinoamericana y permanente.

De las muchas intervenciones de Mario Vargas Llosa una me parece especialmente pertinente para los efectos de esta nota. Dijo Mario:

“Desde luego que no: fue un reconocimiento de que América Latina no sólo producía dictadores o el mambo, sino también una literatura que aportaba algo novedoso, original y creativo a la literatura moderna”.

Cierto. Pero aquel era un mundo regional dominado por dictadores, en el Cono Sur, Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, y en América Central. Y los dictadores militares obligaron a los escritores a refugiarse en España, Francia o Inglaterra. La democracia venezolana participó de manera especial en el boom. En primer lugar, el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos fue ganado por figuras estelares del boom como Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes. El Congreso de Literatura Hispanoamericana celebrado en la UCV simultáneamente con la entrega a Mario del Gallegos constituyó un encuentro de particular relieve. Aquí estuvieron las grandes figuras de las letras de ese oscuro momento de dictadores y sargentos, y no pocos vinieron de los países que les daban asilo, porque les estaba vedado vivir en los suyos.

Tengo mi método personal de reencontrarme con aquellos episodios, y de disfrutar en la lejanía del tiempo de las vivencias del boom. Lo hago a través de las páginas de la revista Imagen en donde aquellos jóvenes novelistas encontraron casa propia. Era una de las pocas revistas literarias de América Latina guiada por el pluralismo de las ideas y la libertad más irrestricta. Verba volant, scripta manent.

Abro y recorro Imagen (1967). En la portada, un dibujo de Calder. Un largo ensayo de Julio Cortázar: “La situación de la novela”. “Un hechicero maya en Londres”, un texto de Vargas Llosa sobre Asturias, y otro, “Carlos Fuentes en Londres”. Notas para un panorama de la novela en América Latina: El siglo de las luces por Guillermo Sucre; Zona sagrada por Jaime López Sanz; Los pequeños seres por Francisco Pérez Perdomo; Rayuela por Julieta Fombona; La casa verde por Rafael Pineda; La mala hora por Antonia Palacios; Juntacadáveres por Elisa Lerner; Gran Sertón: Veredas por Rodolfo Izaguirre; Casas muertas por Fernando Paz Castillo; José Trigo por María Josefina Tejera; Tres tristes tigres por Esdras Parra; Sobre héroes y tumbas por Baica Dávalos, Los burgueses por Jesús Alberto León. Leo las entrevistas a Onetti, García Márquez, Fernando Alegría y el ensayo “El mundo mágico de Fuentes” de Emir Rodríguez Monegal. Repaso la larga conversación de Mary Ferrero con Mario Vargas Llosa, ya ganador del Gallegos. Repaso las biblias del boom: Los nuestros de Luis Harss y Narradores de esta América de Emir. Valió la pena vivir esos tiempos. Vale la pena revivirlos.