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Alberto Quirós Corradi

La bola de cristal

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Por muchos años publiqué mis predicciones para el año próximo, práctica que suspendí hace algún tiempo. Retomemos las de 2014.

Seguridad. La inseguridad ciudadana, los asesinatos, los secuestros y los robos seguirán su ritmo actual o quizás peor. Entre otras razones, por la escasez de recursos asignados en el presupuesto nacional. El diputado Sanguino, presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, en entrevista con Vladimir Villegas, informó que a la seguridad se le había asignado un “considerable” aumento de 30% sobre el monto de 2013.

Si, como pronostica Alexander Guerrero, la inflación pasará de 80%, entonces en términos reales los recursos para combatir la inseguridad en 2014 se habrán reducido considerablemente en relación con 2013. Además, medidas preventivas como el desarme de las cárceles, de los barrios y de las brigadas motorizadas defensoras de la revolución no parecen ser una prioridad para el régimen.

Desabastecimiento. Quizás el problema más grave de 2014 es la reducción constante del flujo de caja de Pdvsa por la corrupción, las entregas de petróleo en condiciones negativas a varios países y los pagos a China por préstamos a la nación que no ingresan a la empresa. Esto limitará la disponibilidad de divisas para cubrir las necesidades de los sectores productivos públicos y privados, así como de estudiantes, viajeros y personas necesitadas de atención médica especializada y hasta rutinaria, si continúa la escasez de equipos para diálisis y tratamientos oncológicos. Habrá desabastecimiento en medicinas, y en el rubro alimenticio se reducirá la variedad de ofertas y se limitarán las compras por persona.

Como no se ha hecho ni se hará lo suficiente para recuperar al sector agrícola, habrá muy poca sustitución de importaciones del sector alimentario. En pocas palabras, todo lo que hay que importar, que es casi todo lo que se consume y se requiere, como repuestos automotrices, cabillas, cemento, etc., estará restringido en su disponibilidad. Si a la escasez de dólares se le agregan los productos, incluida la gasolina, que se van a Colombia de contrabando y productos alimenticios que revenden los buhoneros, estaremos en una situación de crisis gravísima.

Economía. Seguirá muy comprometida nuestra economía si continúan los controles de cambio y de precios. El gobierno no entiende ni entenderá que no hay guerra económica y que nadie puede vender por 100 veces más del costo un bien, a menos que haya poca oferta y mucha demanda o que tenga un monopolio sobre el producto. No hay ganancia ni precios “justos”.

Esos los impone un mercado abierto pero no los decreta alguien que tendrá el problema de decidir qué es “justo”. Por ejemplo, ¿es “justo” que un barril de petróleo que cuesta 20 dólares se venda en 100 dólares? “Justo” en economía no existe ni pueden imponerse márgenes de ganancias para todos los productos. Peligrosa situación económica para 2014. Inflación entre 60% y 80%. 

Salud. La falta de insumos y equipos médicos. El desastre de los hospitales públicos. El acoso al sector privado de la salud, presagian un desmoronamiento de lo poco que queda del sistema. La falta de prevención de enfermedades, anteriormente controladas, como el paludismo, causará más muertes de pacientes y aumentará la cronicidad de otras morbilidades, curables a corto plazo, con el debido cuidado. Las muertes por falta de atención médica, moderna y oportuna, debemos incluirlas en las estadísticas de las víctimas de la violencia porque son tan criminales como estas. (Continuará)