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Alexis Correia

El bloque infantil

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Las estadísticas de Atómico, programa infantil relanzado por Venevisión, dejan al desnudo la improvisación con la que los canales privados respondieron luego del jalón de orejas gubernamental de comienzos de año.

Tomemos una muestra del pasado miércoles. 3 horas de transmisión, de 3:00 pm a 6:00 pm. De allí descontamos 58 minutos de cortes comerciales. La “producción nacional” se redujo a 5 intervenciones, cada una de menos de un minuto de duración, de los animadores Natalia Moretti, Mariana Álvarez, Joshua García y Alfredo Lovera, estrictamente para presentar enlatados (Los padrinos mágicos, Los pingüinos de Madagascar, Bondi Band e iCarly), así como la serie juvenil venezolana NPS, que no es nueva, pues ya fue estrenada por el canal de la Colina en 2011.

NPS (No Puede Ser), para los que nunca la vieron, es una derivación de Somos tú y yo, protagonizada por Rosmeri Marval y Sheryl Rubio (hoy ya dos actrices creciditas que participan en telenovelas de adultos, con un futuro promisorio sobre todo para la segunda), que se pelean por un chico llamado Hendrick. Básicamente son 30 minutos que sirven para el despliegue de modismos de Rosmeri: el “o sea”, el “ultra-guau”, el “triple horroroso” o el “come-flower”. En una de las escenas que vi este miércoles, lo más admirable fue Sheryl Rubio atreviéndose a sujetar un ratoncito blanco vivo por la cola, así como una guerra de pedazos de torta.

Un aparte: a las 4:30 pm, avance noticioso de Venevisión sobre los muertos en protestas en Valencia. Solamente se escucha, sin contrastar, la versión del gobernador Francisco Ameliach sobre “francotiradores que dispararon contra su propia gente”, que en caso de que hubiera sido cierta, deja igual de mal parado al funcionario, que nada hizo para impedir su actuación. A las 5:02 pm, curiosidad: cuña de aceites Vatel en sus versiones de soya, girasol y maíz. Por favor indiquen dónde se consigue ese oro líquido.

Consentidos estrellas es el programa infantil de Televen (conducido por Osman Aray y Oriana Ramírez) que ya se transmitía desde agosto, pero solamente los sábados a las 10:00 am y con unos valores de producción más esmerados, y que ahora se convirtió en emisión diaria de una hora a las 4:00 pm. El material nacional, como era de esperarse, se resintió. Quitando los comerciales, conté 39 minutos, de los que 21 fueron ocupados por el animé japonés Yu Gi Oh Zexal.

Sin embargo, Consentidos estrellas, en un tercio de tiempo, le lleva una morena a Atómico en cuanto a segmentos de producción nacional: el pasado miércoles, por ejemplo, se vieron sketchs de chistes, una coreografía de “Bulería” de David Bisbal y dos reportajes sobre el kárate y la llama (el mamífero andino). Para los nostálgicos, por cierto, va el dato de que Televen está transmitiendo Flipper a las 3:00 pm, pero en su versión de 1995, en cuyo reparto figura Jessica Alba.

Como miembro de la generación de Mazinger Z y Capitán Futuro, voy a tratar de describir lo que vi en Yu Gi Oh, que es una cosa bastante compleja. Yuma Tsukumo es un niño torpe y perdedor del futuro con un extraño peinado de reflejos rosados. Hasta su abuela pelea mejor que él. Sus padres, que supongo que fallecieron, le legaron una misteriosa llave dorada. Yuma se pone un visor de duelo (monóculo verde) y, en la hora de recreo, se enfrenta a sus compañeritos en guerras de monstruos, videojuegos en 3D que se proyectan desde naipes. Así, por ejemplo, un Gran Mandíbula reforzado con el arma del aliento de Zeus (sic) se enfrenta al Mago Gagagá con la vara mágica. La ficción siempre se queda pequeña ante la realidad, porque estoy seguro de que la Guardia Nacional ganaría todas las guerras de monstruos.

@alexiscorreia