• Caracas (Venezuela)

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Richard Blanco

Ya basta de fingir demencia

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El régimen de Nicolás Maduro no deja de atropellar a los ciudadanos de la patria. No se trata de un simple comentario, es una afirmación que hago a los cuatro vientos porque definitivamente todos los venezolanos estamos de alguna manera siendo vigilados desde Miraflores, y, como siempre lo he dicho, si le decimos al “presidente” que la situación del país está mal, simple y llanamente se despierta la ira y es capaz de cualquier cosa con tal de tratar de silenciar a nuestro pueblo.

Lo ocurrido en estos últimos días con la detención ilegal o, mejor dicho, el secuestro que le practicaron a Antonio Ledezma, ha sido motivo de repudio en toda Venezuela y por personalidades de la comunidad internacional que han alzado su voz y han puesto al descubierto al régimen venezolano como quienes no respetan la libertad de expresión, el derecho a la disidencia y lo que es peor: el derecho a la vida.

No existe relación alguna entre el disgusto que pueda tener algún ciudadano que critique el desastre en que vivimos, con la represión brutal que ejercen los enviados del régimen utilizando las armas en contra de sus ciudadanos.

En estos casi dos años, que a mala hora Nicolás Maduro dirige los destinos de nuestra patria, se han incrementado los presos, perseguidos y exiliados políticos, que entre todos suman centenares de hombres y mujeres que gritan en una sola voz que anhelan una mejor Venezuela. La actual política venezolana, esa llamada revolución del socialismo del siglo XXI, ha fracasado.

La situación económica del país se presenta como un detonante que puede estallar en el momento menos esperado, lo cual conduce a una sociedad que se encuentra convaleciente por estas circunstancias, pero que lucha y saldrá muy pronto de esta gran pesadilla.

La democracia no son solamente elecciones, es el respeto a la gente, es igualdad de oportunidades, es la búsqueda de la satisfacción de los ciudadanos, y es el respeto fundamental de los derechos humanos que nos corresponden.

Se han ido venezolanos. Ya no se encuentran con nosotros, pero su memoria nos hace cada día seguir en la lucha, porque la de ellos ha sido la misma de nosotros. Hoy venezolanos honestos y demócratas a carta cabal están detrás  de las rejas, como Antonio Ledezma, Leopoldo López, Daniel Ceballos y los gloriosos estudiantes universitarios, esos que siempre hemos calificado como el futuro de nuestra patria, nuestros hijos, nuestros jóvenes, siguen en la búsqueda de una mejor Venezuela, otros con menos suerte han luchado para también conseguir la patria de sus sueños, pero han caído sin que pudieran haberla conocido.

Familias enteras han salido de nuestro país en búsqueda de un mejor futuro, como antes, en tiempos difíciles, ciudadanos de otras latitudes venían de diferentes partes del mundo a nuestra patria bonita.

El compromiso de hoy para nosotros es seguir buscando la libertad, es esperar el encuentro muy cercano de todos para abrazarnos y decir que bien valió la pena. No soltaremos de nuestras manos y de nuestros corazones la Constitución que nos dimos en el año 1999, nuestra carta magna, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, porque desde allí enfrentaremos el yugo que nos ha querido doblegar y silenciar pero que jamás y nunca podrán lograr.

El tener presos políticos no es la solución para el problema de la inseguridad en Venezuela, o para el desabastecimiento, o para la falta de insumos médicos quirúrgicos en los hospitales, o para las autopistas en mal estado, porque el que ellos estén presos por ahora no significa que ustedes no sepan que estamos multiplicados en cualquier punto de Venezuela, para seguir en la misma lucha que los condujo a ellos al sometimiento injusto de la ley.

Al colocar en sus mazmorras a Antonio Ledezma o a cualquier otro venezolano, siguen alimentando el repudio generalizado de venezolanos y extranjeros, y más temprano que tarde serán responsables de estas tropelías de baja calaña.

Finalizo con una frase de Martin Luther King: “Tengo un sueño, un solo sueño, seguir soñando, soñar con la libertad, soñar con la justicia, soñar con la igualdad, y ojalá ya no tuviera necesidad de soñarlas”. Adelante Venezuela, juntos todo es posible.

 

*Diputado por Caracas a la Asamblea Nacional

Ex preso político

Presidente (E) de ABP