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Alexander Cambero

Las balas rojas que escupen muerte…

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En Venezuela vivimos en tiempos en los que las balas hablan más que la razón. El vil asesinato del joven tachirense Kluivert Ferney Roa ratifica no solo la grave crisis que sufrimos al estar bajo la égida de cuerpos de seguridad tenebrosos, que actúan como escuadrones por razones ideológicas. Son el resultado del odio como consecuencia del lavado de cerebros político. Dentro de esas estructuras se aplica una malsana ideologización en donde lo prioritario es la defensa del proyecto revolucionario a costa de lo que sea. Aprendieron a liquidar a cualquiera que no comparta el estado carcelario que trata de imponer por la fuerza. Sostienen que la protesta tiene que ser arrasada con métodos que garanticen el aniquilamiento total.

Este régimen tiene el récord de ser el país más violento del planeta. En casi 4 años han asesinado en Venezuela a 86.000 personas. Una cifra 4 veces superior al conflicto colombiano que tiene más de 5 décadas de brutales enfrentamientos. Lo que ocurre en nuestra geografía es de una complejidad que vemos cómo el proceso revolucionario es el principal inspirador de los hechos violentos. Eso de permitir que las manifestaciones sean contrarrestadas con armas de fuego solo se le ocurrió al sanguinario Idi Amin, aquel monstruoso déspota ugandés que incluso llegó a mandar a fusilar a parte de su familia por criticar sus posturas irracionales. Ahora Nicolás Maduro y su tiránico régimen le dan la espalda a la democracia, para acercarse al actuar del presidente de Corea del Norte. Kim Jong-un. Cada movimiento tremendista busca inmovilizar a los sectores opositores para desde el horror quedarse perpetuamente con el poder. Al adversario lo persiguen como si se tratase de una presa a la cual tienen que descuartizar. Al carecer de ideas para debatir, prefieren salir del que piensa de otra manera. El diálogo es un recurso que no conocen los primitivos, ser troglodita oficial es la fuente que alimenta su selva de barbaridades. No les importa el país en donde un buen día nacieron. Solo anhelan seguir disfrutando del botín. Son quienes auspician las balas rojas que escupen muerte, responsables de lutos eternos y miserias multiplicadas como su maldad…

alexandercambero@hotmail.com

@alecambero