• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Alexis Correia

El asesino bueno

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Es la peor semana para escribir esta palabra, pero hay algo que se llama “el asesino” y sus ingredientes incluyen abundante hielo y trocitos de naranja. También existe “el beso de abeja”, “el pecador” y “el pistón de patilla”. Son recetas de cócteles que prepara una muchacha llamada Osmary Hildalgo en Íntimamente plus, programa de variedades de los lunes, miércoles y viernes a las 8:00 pm en Canal i. 
Osmary responde a algunos de los prejuicios acerca de las mujeres casi desvestidas, y en su caso, cada vez que abre la boca, se come casi todas las letras “s” al final de las palabras: uno le escucha cosas como “las caricias desenfrenada” (sic) y “esto ingrediente espectaculares” (sic).
¿Cómo hace uno para preparar cócteles en televisión abierta? De manera similar a aquello de la “lechuga verde”, Osmary usa eufemismos para algunos de sus ingredientes secretos: “la pócima seductora”, “el robusto afrodisíaco” o “la espumante gaseosa”. Así, “el pecador” es una “envolvente orgía entre el dulce del azúcar y el adictivo café, siendo (sic) principal testigo el acidito del limón”. Podría ser interpretado como una violación de la ley, pero vamos a sincerarnos: no es la más grave entre las que se cometen en el país. Según un estudio publicado en mayo de 2012, Venezuela lidera el consumo de alcohol en Latinoamérica. E Íntimamente plus es un programa de muy buena onda, que trata de llevar algo de entretenimiento a un país que va por febrero y ya se siente anciano.
Esta columna idealmente debería estar dedicada a lo que se transmitió en los canales venezolanos mientras ocurrían incidentes trágicos el miércoles pasado. Como muchas veces ocurre en las redacciones, las fechas de cierre de los textos que se entregan por adelantado nos sorprenden con acontecimientos en desarrollo que no predijimos. Pensaba escribir únicamente de Marisol Rodríguez, la conductora de Íntimamente plus, que transmite una energía muy positiva, a pesar de que casi siempre requiere un asesor urgente de imagen. O de la comediante Vanessa Senior, que en cada programa hace un sketch de vecina impertinente que nunca me hace reír, aunque es difícil permanecer indiferente ante sus mamarrachadas.
Mucho se habló esta semana del vergonzoso papel que desempeñó la televisión privada venezolana mientras ocurrían los acontecimientos en Parque Carabobo. No agregaré más leña al fuego sobre lo obvio. Considero importante también, sin embargo, revisar desapasionadamente toda la cadena de acontecimientos que condujeron hasta el actual panorama de medios en Venezuela.
Una de mis conclusiones es que, en el pasado reciente, también se cometieron errores que no se deben repetir más nunca en la oposición venezolana, como pretender hacer política desde la comodidad de una pantalla de TV, y no en la calle, cara a cara, con ciudadanos de carne y hueso, a través de la creación de estructuras sólidas de movilización. Por supuesto, eso siempre será mucho menos grave que la censura impuesta por William Castillo, presidente de Conatel, a un canal incómodo como NTN24. Si el gobierno presuntamente cuenta con total apoyo militar y popular, ¿cuál es el miedo?
Con todas sus omisiones y autocensuras, sigo prefiriendo a los medios privados antes que al sistema nacional de medios públicos. Es malo callar, pero peor atropellar. En la televisión siguen quedando profesionales que, con las limitaciones del caso, tratan de hacer un trabajo digno. Hasta Osmary Hidalgo, aunque se coma las letras “s” y prepare pócimas afrodisíacas, queda como una heroína en medio de tanto odio demencial.