• Caracas (Venezuela)

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Carlos E. Weil Di Miele

El artículo que El Nacional no quiere que leas

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Con titulares como estos se atrapa al lector. Es la psicología morbosa que nos hace adorar lo prohibido. Si alguien ahí afuera no quieres que tú veas algo, con más razón quieres verlo. Este formato de titular sirve ahora de gancho para un sin fin de páginas noticiosas (así se hacen llamar) que se han adueñado de la credibilidad de una parte considerable de venezolanos.

Es un fenómeno al que vale la pena prestarle atención. Cada vez, con más frecuencia, una buena cantidad de sitios web “informativos” nacen en nuestro país. Los nombres, así solos, son una razón para tenerlos en duda (“Maduradas” o “Ríete del gobierno”) sin embargo un número importante de personas deposita una cantidad importante de confianza en los recién nacidos medios.

Las razones no son complejas. Los medios tradicionales han desaparecido ante un gobierno empeñado en un mensaje unidireccional. Mueren, entre la censura y el dinero, la prensa y la televisión. El ciudadano común empieza a buscar alternativas. Entonces encontramos lo que queremos escuchar, una realidad de mentira que poco se parece a lo que pasa. Una página de Internet que se “burla del gobierno” y de Maduro, porque el tipo es un burro, pero resulta que no es, que ya tiene un año ahí y que a pesar de crisis y protestas parece estar cada vez más afianzado.

Depositamos la esperanza en “Las fotos que Maduro no quiere que veas” y nos perdemos en esa mentira, en esa fórmula de info entretenimiento que no nos hace sino más ajenos al país, a la realidad y a la información.

En la mañana Dólar Today asegura que esto no aguanta más. Que si no es hoy es en un mes, pero los meses pasan y nada. Y el capuskicapubul se hace viral, pero nosotros seguimos infectados. Y la esperanza se desespera y busca otra noticia, otra mentira que nos haga creer que ahora sí, que algo tiene que pasar, pero lo que pasa es el tiempo y nada más.

En ese mar nos están ahogando. El rumor ahora tiene una especie de fuente oficial que lo hace propagable. Las falsas noticias se comparten en las redes sociales y el “Lo leí en maduradas.com” empieza a escucharse, porque empieza a entenderse que todo lo que se pública es, como si una pizza con jamón fuera vegetariana porque eso dice en el menú.

A este punto nos trajo la censura. Queda en nosotros filtrar la información, entender que una página que se llame “Ríete del gobierno” puede funcionar para entretener pero no para informar sin importar cuanto nos gustaría, o no, que lo que se pública ahí fuera una realidad. Mientras sigamos viendo las fotos que alguien no quiera que veamos seguiremos no viendo nada.