• Caracas (Venezuela)

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Henrique Salas Römer

El arte de la guerra

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­­­Inmersos en una dura e interminable confrontación, conviene tomar perspectiva.

En el arte de la guerra, la simulación y la sorpresa juegan un papel esencial, y en ello Fidel ha sido un verdadero maestro.

Bolivia fue escogida para el Che porque nadie se imaginaba a ese país como objetivo. Pero precisamente por ser inimaginable, Fidel Castro la escogió.

La arremetida hacia Venezuela fue un sueño postergado. Desde los años sesenta, Castro había querido tomar control de nuestra riqueza petrolera. Varias veces fracasó, pero la oportunidad al fin llegó… democráticamente y, claro, de sorpresa.

Varios hechos lo ayudaron a avanzar en la sombra. El colapso de la URSS provocó en Norteamérica un sentimiento de invencibilidad. ¿A qué temer cuando, sin echar un tiro, habían llevado al imperio más poderoso a la rendición? Cuando Fidel, apoyado en Lula, congregó en Sao Paolo a los factores insurgentes del continente, nadie en Norteamérica le dio importancia. Corría el año 90 y las FARC, ya estrechamente vinculadas al tráfico de drogas, pronto se incorporarían.

Del otro lado del mundo, en el Medio Oriente, otros buscaban nuevas vías para sus propios fines. Instalado en el golfo el poderío militar de Estados Unidos, se alejaba aún más su propósito de destruir a Israel. Tomada en el 92, la decisión fue llevar la violencia a las Américas, y desde allí, muy cerca de la frontera norteamericana, sembrar odio y división para minar desde dentro la fibra constitutiva de la sociedad norteamericana.

Los vínculos del Medio Oriente con Venezuela datan de la fundación de la OPEP. Los de Fidel de su acceso a los canales del Partido Comunista. Teniendo unos y otros a Venezuela en la mira, apareció Hugo Chávez. 

Para Estados Unidos, hasta el año 2006, todo lo que les relato pasó inadvertido. Después de todo, ¿a qué temer?

Escribe Ricardo Puentes Melo en Periodismo sin fronteras: “Lo que sucede en Venezuela hoy y lo que está sucediendo en Colombia, tiene un sello inconfundible: el Foro de Sao Paulo. Muchos han escuchado de esta organización, pero pocos saben acerca de su real peligrosidad”.

Al iniciarse 2014, la batalla continental se trasladó momentáneamente a Centroamérica, el “caminito” de la droga que desde el sur, viaja hacia los ricos mercados del norte.

En Honduras, la derecha democrática logró derrotar a la esposa de Zelaya. Per contra, en El Salvador, el candidato de la “insurgencia”, gozando de visible apoyo de Pdvsa, ganaba por centésimas su elección. Su victoria no ha sido confirmada.

Entretanto, los Castro, envejecidos y con una Cuba económicamente comprometida, buscan triangular con las FARC y el régimen venezolano, ponen en jaque a Juan Manuel Santos, apuntalan a Maduro, construyen con los brasileños un gigantesco puerto en Mariel y, duchos en el arte de la guerra, negocian desde posiciones de fuerza la entrega de sus presas, Maduro, incluido, a cambio de garantías para su propia transición.

Allí, en ese otro universo, allí también se juega con el futuro de Venezuela.