• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Diario de las Américas Editorial

Las armas de Maduro

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El asesinato a sangre fría del ganadero Juan Alberto Montalvi mientras desayunaba en un restaurante ha vuelto a poner sobre la mesa la situación de inseguridad que vive Venezuela. Las cifras no dejan de aumentar y, sin embargo, no vemos que el Gobierno de Nicolás Maduro reaccione para buscar una solución. Antes bien al contrario.

Desde las instancias gubernamentales se cacarea a modo de retórica los 20 planes que se han diseñado desde 1999 para hacer frente a un creciente problema social, pero estos mismos altavoces tratan de negar la realidad cuando se trata de dar las cifras verdaderas sobre el número de muertes que sufre el país. 

Es más, el mayor esfuerzo al que se han dedicado Maduro y sus acólitos es a censurar y castigar a aquéllos que se han atrevido a denunciar la deriva peligrosa que está tomando esta situación en Venezuela, que está ya situando al país junto a los más peligrosos de todo el continente. 

Un dato revelador: el 90% de los casos de sicariato quedan impunes. Este hecho, ante un delito que no ha dejado de aumentar por toda la geografía venezolana en los últimos 30 años, es terrorífico, porque impunidad es sinónimo de continuidad. Y Venezuela no puede permitirse continuar desangrándose de esta manera. 

Mejor haría Maduro en empeñar toda su fuerza en acabar con esta lacra y no contra una oposición que muchas veces le ha espetado estos datos nefandos. Pero no se nos puede olvidar que estamos hablando de un régimen que prefiere aplacar las voces críticas con todos sus medios (incluida la prisión, como está padeciendo Leopoldo López) que dedicarse a buscar una sociedad más justa y segura para todos los ciudadanos. Está claro que Maduro prefiere utilizar todas las armas de las que dispone siempre para su interés personal