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Xariell Sarabia

50 años de Fania, bajo protesta

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En el disco Cañonazo de Johnny Pacheco, editado el 23 de marzo de 1964, hay una pieza llamada “Fania”. No fue un gran hit del flautista dominicano que se residenció en Nueva York. Pero ese LP, que cumplió 50 años, sí sería el primero del sello Fania, producido por el abogado Jerry Masucci y el propio Pacheco.

Desde 1964 Pacheco y el joven Masucci gerenciaron el sabor de la música caribeña con un éxito esplendoroso, para animar a que los barrios se transformaran, se concientizaran, la fiesta tomara otro color, la calle fuera otra y el ciudadano del Caribe viviera más alegre. Con este próspero negocio, la Fania logró arropar a casi toda la salsa, de allí que Fania y salsa sean sinónimos.

1964 tiene un peso enorme para la música popular. Ese año los Beatles cruzan el charco, aterrizan en el famoso Show de Ed Sullivan y los gritos de la contracultura se escuchan aún en los tímpanos de muchachos como los que protestan en estos momentos en San Cristóbal, Maracaibo o La Asunción. Un acto de rebeldía musical comenzaba a sonar por el mundo.

En 1964 se despedía desde Cuba para siempre el colosal cantante Beny Moré, ninguno como él, para muchos el más grande sonero de la historia. Y era significativo. La isla siempre había dominado en música el baile caribeño y con la partida del sonero dejó de hacerlo. Será en Nueva York, con música principalmente cubana y jóvenes en su mayoría niuyorrican o boricuas, que se empezará a explorar sonidos caribeños y anglos que tenían que ver con mucho del panorama que habían pintado los muchachos británicos.

Sonidos nuevos y poesía contestataria propuso la Fania, que tuvo a un poeta fundamental, aquel que compuso “Mi música no queda ni a la derecha ni a la izquierda…..”, y a otro que cantó “Tiburón que buscas en la orilla…”. Sus nombres son irrepetibles y sonoros: Tite Curet Alonso y Rubén Blades. Otros grandes “malos”, como Jagger y Richards, fueron Willie Colón y Héctor Lavoe, quienes cantaron “Todo tiene su final”.

Quiero recordar en estos tiempos de revuelta a la gente de Motown, y para continuar el hilo callejero de estos tiempos, corto y pego de Wikipedia la siguiente referencia del año 1964: “Dancing in the Street’, de Martha & The Vandellas, se convirtió en uno de los himnos urbanos de Estados Unidos”. Otro himno de protesta Motown fue “What’s Going On” de Marvin Gaye a comienzos de los setenta. Esta última década será el momento estelar de la Fania y de la salsa, la consolidación del sueño de aquellos muchachotes que desde su ópera prima de 1964 colgaron el mejor negocio caribeño musical del siglo pasado. ¡Pusieron al mundo a bailar salsa!

Ahora, 50 años después, “La calle está durísima” y “La cosa no es como antes”, como diría otro de los preferidos, Ismael Miranda, quien con un son montuno imponente propone “Acabar con la revolución” en el disco de 1971 de la Orquesta Harlow, Electric Harlow.

La Fania sigue vigente, ahora dedicada a renovar sus grabaciones con el proceso de remasterización, pero el mundo del disco está palo abajo y en Venezuela las discotiendas dejaron de tenerla de cabecera en sus anaqueles, que están vacíos promoviendo el son de moda: “No hay”.