• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Antonio Sánchez García

Mi amor por el pueblo judío, mi amor por Israel

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

A Eleonora Bruzual

Pasé meses encerrado en la biblioteca del Instituto Hebraico de Madrid, revisando toda la bibliografía existente sobre la cultura sefardita, de la que pudiera extraer temas de su maravilloso folklore judeo español. Estudios de bodas, de nacimientos y otras celebraciones del calendario cotidiano de la historia de un pueblo que tras medio milenio de destierro continuaba amando entrañablemente sus raíces hispanas, resguardando esa habla cervantina que se llevara consigo en 1492, tras ser expulsados de su  tierra natal por los Reyes Católicos, y sigue viva en los hogares de esos judíos españoles profunda y entrañablemente fieles a su hispanidad.

Corría el año 79 del siglo pasado y había decidido regalarle a mi esposa, Soledad Bravo, en su cumpleaños todo lo que pudiera recopilarle del cancionero sefardí. Era una tarea prácticamente clandestina para satisfacer un profundo deseo suyo: realizar un disco con cantos sefardíes, para lo cual no contaba con otra asesoría que la que nosotros mismos pudiéramos darnos. Puse en sus manos más de doscientos cantos sefarditas.

El resto es historia. Soledad, junto con el gran pianista y arreglista catalán Ricardo Miralles, y un grupo de extraordinarios músicos españoles logró su sueño realizando una de sus más grandes obras, esos Cantos Sefardíes que constituyen su orgullo y que presentara en vivo en la histórica Sinagoga de Curazao con ocasión de la celebración de los 3 mil años de Jerusalén invitada por ese inolvidable amigo, el sefardita venezolano Morris Curiel. Guardo la grabación de esa histórica presentación que termina con la interpretación de Jerusalén de oro acompañada por un gran cellista judío newyorquino. Era un simbólico reencuentro: una riojana desterrada por la guerra civil, venezolana de carne, sangre y huesos, en la primera Sinagoga construida en el Nuevo Mundo por un pueblo que echado a la errancia ha sabido mantener firme sus valores, sus principios morales, su incalculable dignidad de pueblo elegido, fiel y leal a su pasado. E inigualable defensor de su identidad y su Patria. Inolvidable.

Pero mi amor por el pueblo judío, por sus tradiciones, por la Cábala, el Zohar, Maimónides y su extraordinaria Guía de Perplejos, viene de más atrás. Del conocimiento de la mística judía a través de Gerschom Scholem. Del pensamiento crítico de la Escuela de Frankfurt articulado en torno a los grandes intelectuales judíos de la tradición alemana del siglo XX: Theodor Wiesengrund Adorno, Marx Horkheimer, Herbert Marcuse, Ernst Bloch, Karl Löwith, Walter Benjamin y esa pléyade de geniales continuadores de la dialéctica marxista, siempre fieles a lo que Bloch llamara Der Geist der Utopie, el espíritu de la utopía. Libertarios, anti dictatoriales, anti autoritarios, anti dogmáticos. Cuyo último testimonio, La Teología Política de Pablo, del gran pensador judío alemán Jacob Taubes, he tenido el placer de reseñar recientemente.

Muchos años después de mi vida alemana, estando en Buenos Aires en compañía de mi esposa que se presentaba en el Estadio de Obras Sanitarias, recorriendo las librerías bonaerenses con mi padre, un anciano que pese a sus años y nuestro respaldo insistía en seguir manejando su modesto taxi por las cercanías de su casa santiaguina para ganarse diariamente el sustento, al encontrarse con la portada del disco de cantos sefardíes de Soledad – un Long Play de acetato, que por entonces no existía el CD – en la llamativa vitrina de una disco tienda de la calle Florida dedicada a la edición de sus discos en Argentina, se detuvo a pensar un momento, se volvió enigmático hacia mí y me preguntó a media voz: “Hijo, ¿no te he contado nunca que mi madre, tu abuela, era una francesa sefardita?”. Lo miré sorprendido y seguimos paseando como si el mundo se hubiera detenido en torno de nosotros.

¿No era lógico y natural que amara al pueblo judío, del cual todos nosotros somos deudores, de Israel, su Patria, como lo sigo amando?

@sangarccs