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Leopoldo Martínez Nucete

Una advertencia y dos consejos para Maduro

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Esta semana el gobierno de Nicolás Maduro ha recibido una advertencia y dos consejos muy importantes de sus aliados, quienes se hacen eco de las causas que justifican la protesta.

La advertencia la reportó por twitter el periodista Hernán Lugo desde la sede del Partido Comunista de Venezuela (PCV), donde la periodista Vanessa Davies le preguntó a su dirección política si la crisis económica podía tumbar al gobierno; y la respuesta fue un rotundo “SI”. Los dos consejos vienen de aliados o amigos del oficialismo en el plano internacional. Primero, el Presidente de Ecuador Rafael Correa, quien no vaciló en afirmar que la ruta económica que lleva Venezuela es equivocada y profundiza la crisis. Segundo, el Presidente de Uruguay Pepe Mujica, quien con mucha sabiduría dijo en entrevista para CNN que “nadie podrá gobernar con ese clima de confrontación que tiene Venezuela”.

Y en ese trío de advertencias y consejos está la clave: la prioridad es vivir en el marco de la Constitución (que se transgrede a diario desde el poder), y atender el tema económico, porque el problema social se resuelve con una economía sólida, y para que toda solución económica tenga sustentabilidad debe existir un clima de convivencia política y tolerancia.

A pesar de ello, desde el absurdo del Dakazo hasta la instalación de la “Comisión de la Verdad Económica”, lo único que ha salido como parte de la llamada “ofensiva económica” son medidas incompletas y simplemente “transaccionales”, dirigidas a restablecer el flujo de divisas para normalizar las importaciones y compromisos comerciales del país; pero esto sin mayores resultados y hasta la fecha con muchos retrasos, incumplimientos y contradicciones en la implementación. Adicionalmente, el diálogo político con acompañamiento internacional ha entrado en crisis, ante la escalada represiva del gobierno y la falta de respuestas concretas a los planteamientos de la Mesa de Unidad Democrática.

En lo económico el nuevo CADIVI y dos SICAD no calzan la talla de la magnitud de la crisis. La escasez sigue, el desempleo crece particularmente en los sectores juveniles y las proyecciones económicas indican que este será un año marcado por el decrecimiento económico ¿Por qué?
1)    La producción petrolera cayó de unos 3.5 millones a unos 2.5 millones de barriles diarios en los últimos años, y descontando los compromisos con China, Cuba y Petrocaribe, sólo estamos realizando unos 800-900 barriles diarios en divisas;
2)    La producción nacional de todos los rubros e insumos ha caído ante el crecimiento desmedido de las importaciones (técnicamente subsidiadas por un sistema cambiario irracional), cuyo monto anual ya no es sostenible con los actuales niveles de producción petrolera. Explicaba en estos días el Presidente de FEDECAMARAS Jorge Roig que mientras las importaciones han caído recientemente en un 38%, la producción nacional ha incrementado un 1%. Ese cuadro es profundamente delicado y podría tener graves implicaciones en el campo social.
3)    Ni los subsidios cambiarios, ni los controles de precio han podido detener el avance de la inflación (la más alta del mundo: 57%) y la devaluación acumulada en 15 años es del 2000%. En este escenario, los alcances sociales de la llamada revolución se han vuelto sal en el agua. Los niveles de ingreso y poder adquisitivo del sector popular logrados hasta el año 2011 no se tradujeron en movilidad social ascendiente, y en menos de un mes el salario mínimo de los Venezolano pasó a ser el mas bajo de Latinoamérica (al pasar de 520 a tan solo 85 dólares por mes por el efecto de la devaluación).  
4)    Las expropiaciones han acabado con importantes sectores económicos (hasta café estamos importando); y han creado un clima de desconfianza en el cual no puede operar el sector privado.

Para superar la situación hace falta una rectificación muy profunda. Comienza con el gobierno asumiendo en serio la oportunidad del diálogo; y que en lo económico presente anuncios que vayan al fondo del problema, por ejemplo, un plan de nuevas inversiones petroleras en el orden de los 14 mil millones de dólares anuales por los próximos 5 años que nos permita retomar los niveles de producción del 1999, para gradualmente incrementar las exportaciones petroleras hasta un 25%.

Sin duda la rectificación que se requiere exige abandonar la narrativa y acción política que impone el oficialismo. La crisis que vivimos pone en evidencia que la misma es el legado de un proceso. En ese escenario, donde sectores del oficialismo no quieren escuchar a las voces de alternativa democrática, debería Nicolás Maduro escuchar la advertencia que le hizo el PCV; y los consejos de los Presidentes Correa y Mujica.