• Caracas (Venezuela)

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Ramón Hernández

Sed y abandono

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En agosto del año 2010 debió haberse terminado la construcción del Tuy IV, que iba a enviar 21.000 litros de agua por segundo a Caracas, el litoral central y poblaciones de Miranda, Aragua y Guárico. Se presentaba como uno de los acueductos más grandes de América Latina y como la solución estructural para el problema de abastecimiento de agua en la región central del país. Hace poco anunciaron que la obra presenta un fuerte retraso y que será en 2014 cuando entraría en servicio. Mientras los “usuarias y usuarios” deben recurrir a la totumita.

En el período en el que el Estado ha adquirido el mayor volumen de deuda y el país ha recibido montañas de dólares por la exportación petrolera, la incompetencia para resolver los problemas básicos de la población también ha sido abundante e imposible de tapar con los millardos de dólares que gastan en publicidad y propaganda para convencer a las víctimas de que viven el mejor de los mundos y que ahora tienen valores que antes desconocían o les eran ajenos: patria, dignidad y soberanía, pero muertos de sed y sin poder bañarse.

En el litoral central antes recibían agua por las tuberías 3 días a la semana, pero este año la han recibido cada 2 o 3 semanas y por menos tiempo. Hay sectores que ya llevan 40 días sin recibir ni una gota y deben abastecerse a través de camiones cisternas que les cobran entre 800 y 1.200 bolívares por viaje. Los voceros gubernamentales se defienden achacándole la culpa a la prolongada sequía, que todavía podría durar 2 meses más. Mienten, por supuesto.

La sequía ha disminuido el caudal en las aducciones, pero lo cierto es que si bien en condiciones óptimas el sistema puede bombear a toda la región 1.600 litros por segundos la demanda duplica esa cantidad y sólo será satisfecha cuando se complete el Tuy IV, que proveerá 2.400 litros por segundo adicionales. Lo grave es que una solución “estructural” que no toma en cuenta el crecimiento de la población. Cuando se ponga en servicio, dentro de 21 meses, será insuficiente.

El socialismo es un sistema que se presenta como perfecto porque teóricamente privilegia la planificación y porque todos los proyectos son sustentados no sólo sobre el impacto ambiental sino también sobre los requerimientos futuros de la población, y no para complacer necesidades electorales inmediatas. No es lo que vivimos. Carlos Andrés Pérez, que dejó una obra importante en acueductos y sistemas de aguas servidas, decía que a los gobernantes les gustaba poco hacer cloacas, porque estaban enterradas y no podían tomarles fotografías para hacerse propaganda. Vendo camello deseoso de compartir sus virtudes.