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Pablo Pérez

Zulia: zona roja y de alta peligrosidad

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Las cifras no mienten, a pesar de que jueguen a maquillarlas u ocultarlas. Zulia se ha convertido en una zona roja y de alta peligrosidad, porque la criminalidad está de su cuenta en las calles. Este gobierno también fracasa en su competencia de darles tranquilidad a los zulianos.
Se cansaron de ofrecer seguridad a los zulianos. Solo fue otro engaño.
Hoy la realidad demuestra que todo era una farsa. Tienen todos los recursos a la mano, incluida la ayuda del gobierno nacional, y aun así los indicadores de inseguridad son alarmantes y preocupantes.

Siempre criticaron que no teníamos la voluntad de participar en los planes de seguridad del Ejecutivo nacional, cuando eso era falso. Nos excluyeron por años. Ni siquiera nos aprobaban la compra de las municiones que necesitaban nuestros policías y eso era parte de la estrategia política. Nos dejaron solos ante el problema.
Es muy grave la situación actual en materia de inseguridad. Tan grave que prácticas delictivas importadas como el “sicariato” no solo se ejecutan en Zulia, sino que se ha hecho masivo el reporte de asesinatos cometidos por estos “sicarios” quienes son mercenarios que cobran por quitarle la vida a cualquiera.
Cada semana se reportan varios casos de personas asesinadas por sicarios. ¿Y cuál es la reacción de las autoridades “competentes”? Ninguna, no dicen nada, no hacen nada. Están inmóviles frente a las acciones criminales de estas bandas que se dedican al “sicariato”.
Ya no solo es en Maracaibo, sino que la Costa Oriental del Lago se ha convertido en el escenario de varios casos mensuales de homicidios cometidos por estos mercenarios. Son grupos organizados, con capacidad logística y contactos que les ayudan en sus actividades ilegales.
El “sicariato” se suma a los homicidios comunes, a los robos, atracos y la labor perniciosa del microtráfico de drogas en nuestras comunidades. Y, mientras tanto, se anuncian planes, el relanzamiento de los mismos planes y nuevas fases en los mismos planes. Pero al final no hay planes. Es puro discurso y pocas acciones.
Quien dirige el destino de Zulia por los momentos olvidó su promesa de darles tranquilidad a los zulianos. El ciudadano está sometido por la inseguridad porque vive en estado de sitio. Las casas de los zulianos son convertidas en “fortalezas” para que puedan dormir un poco más tranquilos.
La inseguridad afecta a todo el pueblo, pues los delincuentes no respetan ideología o clase social. Atacan a todos por igual, bueno, con la excepción de los poderosos oficialistas que disfrutan de todo un aparataje de seguridad pagada con dinero de los venezolanos.
Es tan evidente el fracaso en materia de combate de la criminalidad, que ya en el discurso de los dirigentes rojos de Zulia han excluido el tema. Hablan de guarimbas, conspiraciones y guerra económica; mientras la verdadera guerra la está perdiendo el pueblo contra los hampones.
La inseguridad se suma a los fracasos acumulados de la gestión en la Gobernación de Zulia. Fracasaron en materia de seguridad, colapsaron los hospitales, abandonaron la vialidad urbana, no atienden los comedores escolares y a las escuelas solo les dan pintura, entre tantos errores.
Zulia fue víctima de un engaño y las consecuencias son latentes. No hay gestión. No hay obras que mostrar. Pero lo que sí tienen para mostrar son las cifras rojas de los delitos que se cometen en la región.