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Adriana Villanueva

Viviendo en "El Miedo"

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En julio 2014 participé en Facebook en el reto #30libros, especie de memoria emocional literaria con etiquetas como “Historia con un gran antagonista”, “Libro recomendado por muchos que a ti no te gustó”, “Libro que te recuerde a tu mamá”…  Había categorías difíciles de escoger como por ejemplo: “libro que nos  hizo reír”, hay muchos. Había otras categorías que me remitieron inmediatamente a un título, ese fue el caso de “Libro que explique a tu país”, para mí esa fue una categoría sin competencia ni titubeos, el libro que mejor explica a Venezuela y a los venezolanos es Doña Bárbara de Rómulo Gallegos.   

Publicada en 1929, ¿puede haber una mejor analogía con la actual Venezuela que la historia se desarrolle en un hato llamado “El Miedo”?  En 2004 escribí una crónica asegurando que Doña Bárbara era la más contemporánea de nuestras novelas, diez años después, la barbarie sigue derrotando a la civilización, aunque  hoy no hay una referencia inmediata a Doña Bárbara como en 1929 lo era el General Gómez, y en 2004 para muchos venezolanos lo fue el entonces presidente Hugo Chávez Frías. Hoy pareciera que la doña se perdió en el Arauca, y esta República Bolivariana quedó en poder de una banda de Mujiquitas, Balbinos Paibas y Ño Pernaletes, funcionarios corruptos y acomodaticios que por un lado se hacen zancadillas, y por el otro se protegen entre sí.

Los Mr. Danger tampoco faltan en esta Venezuela revolucionada, solo que hoy el extranjero que chupa y explota el jugo del subdesarrollo y la barbarie ajena ya no es exclusivamente gringo, ahora nuestros Mr. Danger son de diversas nacionales: cubanos, chinos, rusos, iraníes, un sin fin de hermanos latinoamericanos, unos cuantos norteamericanos, la izquierda caviar europea, y más recientemente, la participación especial de Holanda.

Lorenzos Barqueros hay por doquier, anestesiados, viviendo en sus parcelas áridas, entregados a la desolación, al conformismo, al “ya todo está perdido, luchar para qué”.

Pajarotes, Juan Primitos… esos son los que más abundan, el pueblo, el venezolano de a pie, no importa su afiliación política, haciendo cola de horas para conseguir comida y artículos de primera necesidad de lo poco que se produce en el Hato El Miedo, pasando trabajo para encontrar los medicamentos que necesitan para ellos o sus familias, asustados no se vayan a topar con un malandro en el camino; mientras los Ño Pernaletes y Balbinos Paibas en el poder andan protegidos con escoltas y se forran los bolsillos de billetes verdes, gracias a eso que hoy se llama “Empresas de maletín”, grandes fortunas construidas desangrando nuestra nación con total impunidad.

Pero los Mujiquitas deben estar molestos, ellos reciben migajas, Cadivi se ha puesto duro, y ahora ante la deuda con las líneas aéreas internacionales está muy difícil conseguir pasaje a Orlando, ¿cómo llevar a los muchachos a Disney World?

Mariselas son nuestros estudiantes, despertando al mundo, no conocen otra vida sino la del Hato El Miedo, pero sueñan con vivir en una Venezuela mejor, sin censura ni represión, no en esta República en la que por más diplomas que alcancen, parecen condenados a sueldos miserables cuando no al desempleo. Qué tristeza que hoy para muchos Mariselas la única opción para vivir en la civilización sea emigrar.

¿Y quiénes son los Santos Luzardo? Cada quien en su estilo, y a pesar de sus desavenencias, son aquellos líderes que con firmeza y valentía insisten en la lucha porque la civilización venza  y dejemos de vivir en El Miedo.

Y si seguimos el ejemplo de la novela de Gallegos, y las nuevas generaciones de venezolanos optan por no claudicar, tarde o temprano, así será.