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Guillermo Vargas

Vino rosado, mitos y creencias

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Tenemos la falsa creencia de que el vino rosado es una mezcla de blanco y tinto; razón por la cual nos parece poco interesante. Esta mezcla está prohibida en la mayoría de los países vitícolas, de manera de proteger las finas y delicadas características de los vinos rosados; se usa en Francia, exclusivamente para elaborar la cuvée o vino base del espumoso Champagne rosé, práctica utilizada mundialmente, en la elaboración de estos elegantes y finos espumosos.

Un vino rosado es como un tinto pero elaborado con una maceración muy corta; se deja en contacto, mosto, piel y semillas de la uva, por unas quince a veinte horas, a unos 10° C, para que se desprendan suaves pigmentos y taninos, así como finos precursores de aromas; obteniéndose el color, olor y gusto característicos.

Luego se separa el mosto, se prensa la uva, y ambos, mosto gota y mosto prensa, se fermentan hasta transformarse en vino. Curiosamente nos iniciamos en el consumo de vino con los rosados; nos llama la atención su bello color y su suave sabor, generalmente algo dulce; por lo que consideramos principiante a todo aquel que lo toma.

Se usan expresiones ambiguas como: “no tomo vino rosado, porque yo sé de vinos”;  con lo que el rosado se cataloga como un vino nada bueno. Reconocemos que se encuentran vinos rosados excelentes, frutales y frescos, con finas características varietales.

El sabor y aroma frutal, así como el color rosado y el suave gusto tánico se debe al método de vinificación mencionado y también a las características de las cepas utilizadas como Tempranillo, Garnacha, Monastell (Mourvedre), Syrah y Barbera, entre otras.

Estos vinos también aportan sustancias antioxidantes y cardio protectoras; poseen aromas a frutas recién cortadas como, frambuesas, fresas y cerezas; son deliciosos y de fácil consumo en cualquier ocasión, siendo ideal tomarlos fríos y en su primer año de vida. Vinos rosados secos y abocados, armonizan bien con comidas de sabores exóticos como la china y tailandesa; igualmente con carpachos, sushis, cebiches y además con pastas, risottos y paellas. Cuando son semi-secos a semi-dulces, son excelentes acompañantes de postres y frutas frescas.

En el mercado se encuentran rosados clásicos como los españoles Rioja, Ribera del Duero, Navarra y Valdepeñas;  los franceses de Languedoc, Provence y Anjou;  los italianos de la Toscana, Piamonte y Véneto; así como los chilenos y argentinos. 

guillermo.vargasg@gmail.com