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Guillermo Vargas

Viñas y vinos de Italia

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En las soleadas orillas del mar Mediterráneo, en Italia, la vid crece desde hace miles de años. Allí llegó procedente de Grecia. Los etruscos mantuvieron sus técnicas de cultivo y la producción de vino, particularmente en la zona central, y los romanos los exportaron a Gallia y Britannia. Durante la Edad Media fueron los monjes los responsables de la viticultura, que la desarrollaron en los monasterios, principalmente para la producción de vino de misa.

En 2012, de acuerdo con las últimas cifras de la Organización Internacional de Viña y el Vino, Italia poseía la tercera mayor superficie de viñedos del mundo, con 769.000 hectáreas; era el segundo productor de vinos después de Francia, con 40 millones de hectolitros; y el tercer consumidor después de Francia y Estados Unidos, con 23 millones de hectolitros. Además, ocupó el tercer lugar en consumo por habitante por año, después de Francia y Portugal, con 40 litros.

La vid se cultiva en todo el territorio italiano. Cada región es fiel a sus tradiciones locales y protege y promueve sus propias Denominaciones de Origen. Se elaboran vinos de todos los estilos, entre clásicos, espumosos y licorosos, pues se aprovecha la enorme diversidad de suelos y microclimas aptos para el cultivo de la vid. Las veinte regiones administrativas existentes tienen muchos calificados como Denominazione di Origen Controllata (DOC) y algunos Controllata e Garantita (DOCG), además de vinos comunes.

Hay blancos ligeros y aromáticos al noreste, donde también destacan los tintos nobles en Piamonte, Lombardía y Véneto; en el sur se encuentran los típicos vinos licorosos de Sicilia y Cerdeña; mientras que en regiones centrales como Toscana, Umbria y Abruzzos se producen tintos y blancos nobles.

Italia cuenta con un elevado número de cepas autóctonas utilizadas en la elaboración de buena parte de sus vinos. Las más conocidas son las tintas Barbera, Nebbiolo, Sangiovese, Montepulciano, Corvina, Molinara, Canaiolo y Primitivo; así como las blancas Trebbiano, Malvasía, Moscato bianco, Verdicchio y Catarratto. Se permite el uso de foráneas como Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Pinot blanc y Pinot gris, denominada Pinot griggio.