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Ramón Hernández

Verdugos camuflados

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Quedan pocos de los periodistas que ejercieron el oficio durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, y son los que entonces eran muchachos, como es el caso de Omar Pérez, que sigue siendo un muchacho y gran amigo. Su memoria es prodigiosa, su pluma muy fina y sus anécdotas innumerables, muchas son graciosas, otras verdaderos dramas. Conocido como el Compañerito en el gremio, fue presidente del CNP, pero ha ejercido todas las posibilidades del periodismo, de reportero a jefe; ahora es defensor del lector.

Es el autor de la biografía del contralmirante Wolfgang Larrazábal y la de Jóvito Villalba, publicadas en la colección que ideó y dirigió Simón Alberto Consalvi. Nacido en Duaca, estado Lara, comenzó a militar en el partido Acción Democrática desde adolescente y cuando la dictadura ilegalizó la organización y perseguía a sus miembros, los torturaba y asesinaba siguió siendo un activista de la democracia. Para eludir el lápiz rojo de los censores bajo el mando de Vitelio Reyes escribía “entre líneas”, como lo hacía Ramón J. Velásquez hasta que lo recluyeron en la cárcel de Ciudad Bolívar.

No sé qué es escribir entre líneas. Nunca lo he hecho. Todo mi ejercicio profesional ha sido en democracia, aunque no ha sido un lecho de rosas: los cuerpos de seguridad, civiles y militares, no permanecieron con los brazos cruzados. La anécdota de los expedientes es un bache menor, pero con todo que hubo atropellos, abusos y desviaciones, en casi 45 años emborronando cuartillas nunca me habían sugerido que escribiera “entre líneas”, pero el lunes me lo recomendaron, y no en tono de amenaza, sino de consejo para mantenerme alejado de contratiempos.

Mi primera ocurrencia fue llamar a Omar Pérez. Podría ser una oportunidad de negocios, quizás más prolífica ahora que la importación y venta de las carpetas que exigía Cadivi y que mantiene el Cencoex, enseñar a los colegas pronto desprofesionalizados a decir una cosa y que el lector entienda todo lo contrario. Se podrían usar como ejemplos los videos de unos reportajes que con el título de “Las miserias del capitalismo”, premiados y alabados por el gobierno, que transmitió el PSUV-VTV en junio de 2010 sobre los “delitos” cometidos por los directivos de Econoinvest. Luego de 3 años de juicio resultó que era todo lo opuesto, que los enriquecimientos ilícitos los perpetraron los interventores nombrados por subalternos de Jorge Giordani; no los que pagaron cárcel. Podría ser el primer reportaje “entre líneas” galardonado coordinado y alentado por el periodista William Castillo, el actual director de Conatel. Vendo marcador rojo bien grueso, diseñado para la censura.