• Caracas (Venezuela)

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Freddy Carquez

¿2014 en Venezuela?

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Comenzaremos la exposición de nuestras opiniones sobre los resultados electorales de la consulta municipal celebrada el 8 de diciembre de 2013, y le damos absoluta prioridad a la pregunta que ya está “a la vuelta de la esquina” y que es lo que en serio le preocupa en forma creciente y en buena medida cada día con mayor urgencia a los ciudadanos: ¿cuáles son los planes del gobierno para el año que viene?

¿Cuáles son las políticas de Estado para darle solución constructiva y permanente de los inmensos problemas de la seguridad personal, de la seguridad social, de la escasez, de la inflación, de la salud, del empleo, de los salarios, de la basura, del agua potable, de la electricidad, de la infraestructura vial, de la producción sostenida y eficiente de bienes tanto de consumo para nuestra población, como de capital destinados a la recuperación de nuestra estructura productiva?

Tanto el presidente como su gabinete y la cúpula del PSUV, acompañados por instituciones claves del Estado como la Asamblea Nacional, el TSJ e incluso los altos mandos de las fuerzas armadas tienen la palabra, porque han pasado 10 años (2003 al 2013), posteriores a los desórdenes políticos y militares del 2002, y hasta el presente “no se le ve el queso a la tostada”. Ha ocurrido lamentablemente todo lo contrario, Samán cada día tienen menos comida y es mucho más cara.

Las manos del actual presidente, al igual que las de Diosdado y sus ayudantes, Carreño, Ramírez, Merentes y el genio de Cordiplan deben encontrarse muy hinchadas, porque en una década no han hecho otra cosa que ordeñar un proyecto político anacrónico, cuyos resultados se encuentran a la vista no solo de los otrora castigados pueblos de Europa Oriental o de Cuba, sino de los muy generosos e ingenuos venezolanos; ahí está fresquita la rebelión de los ciudadanos de Ucrania, frente a la amenaza de imponerles de nuevo la asociación con la Rusia autocrática de Putin.

Son las exigencias citadas las que marcarán el paso del quehacer nacional desde el mes que viene, de enero de 2014 en adelante, cuando los precios altos muestren sus dientes y la cartera vacía no pueda con ellos, drama al cual debemos continuar sumándole la escasez de todo, desde comida hasta la vivienda; dinámica que nos afectará a los que vivimos en bolívares, que somos mucho más de 95% de los venezolanos, en contraposición a la dolarizada cúpula madurista.

El deterioro nos arropa a casi todos los ciudadanos, blancos, verdes, rojos, amarillos, azules, anaranjados, sin importar por quien hayamos votado, o la utopía que apoyemos, porque la realidad supera ampliamente el controvertido discurso gubernamental, plagado de engaños y amenazas y los petrodólares dedicados al subsidio del proyecto gubernamental son cada día menos, el agotamiento de la renta es una tendencia irreversible.

El músculo social democrático y pluralista

Se impone por lo tanto, como recurso político de primer orden, el desarrollo de un amplísimo frente social, en alianza estrecha con nuestros vecinos, con los trabajadores, amas de casa, estudiantes, profesionales, técnicos, campesinos, productores, comerciantes y empresarios, sacerdotes, encontrándonos con ellos y sus necesidades en los diversos centros de actividad de la sociedad: barrios, urbanizaciones, fábricas, fincas, liceos y universidades, tiendas y mercados, clínicas y hospitales, cárceles e Iglesias.

Es en cada uno de esos espacios en donde debemos construirlo, para que fortalezca el desarrollo de una respuesta política progresista, destinada a la solución de la situación de autoritarismo y pobreza en el cual hoy nos encontramos, fenómeno que cada día se hace más profundo con sus trágicas secuelas de pobreza, corrupción y violencia.