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Gustavo Tovar

Venezuela o réquiem a la lucidez

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“Hay una epidemia de ceguera”  

José Saramago

 

Réquiem Aeternam (Dale descanso eterno)

Dale descanso eterno a la lucidez, Señor, que murió en nuestro país. Ella, su cuerpo muerto, va a ti.

Es difícil, muy difícil, escribir en condiciones tan desoladoras. Se nos arruga el alma de la frustración. Y que conste que no es un recurso literario mi sentimentalismo ni mi música, es una voz que emerge natural y la comparto nuevamente sin simulaciones. Es, otra vez, la voz a coro de la mayoría de los venezolanos, es de decir, es tu voz, es la voz de Venezuela, que se lamenta.

Kyrie Eleison (Señor ten piedad)

Señor ten piedad, Cristo ten piedad de ellos, porque yo no la tengo.

¿Simulaciones? Esas se las dejamos a los líderes de la MUD y sus victorias imaginarias. Es hora de que algunos mostremos, como es, sin oportunismos ni mariqueras electorales, nuestra arrechera o, en el peor de los casos, nuestro desconsuelo.

Venezuela se desmorona, y lo peor es que entre quienes nos oponemos radicalmente (sí de raíz) a ese desmoronamiento existen aún aquellos que por ignorancia o ligereza fortalecen, consolidan y hasta institucionalizan la caída. Colaboran con ella y le sonríen, se sienten victoriosos.

Padecemos una epidemia de ceguera.

Diex irae (Días de ira)

Días de ira que si seguimos así convertirán a la Venezuela del siglo XXI en una ceniza moral, en una Pompeya de la libertad.

Hemos comentado hasta el cansancio que Venezuela no vive tiempos religiosos sino políticos, pero la MUD y sus oficiantes de turno, los paupérrimos sumos sacerdotes de su mediocridad, esos académicos y sabios doctores de lo intrascendental, los derrotados generacionales frente a Chávez, en un prístino acto de fe insisten en poner las mejillas del pueblo venezolano en cada trance democrático.

Frente a las cámaras y en rueda de prensa tienen oficio de mártires, son los desterrados hijos de Eva, gimen y lloran en el valle de lágrimas. ¿Cinismo o alucinación? Llevan quince años “ganando espacios” y “avanzando” mientras Venezuela se cae a pedazos. ¿Quién les exigirá cuentas?

¿Se podrá estar tan ciego?

Tuba mirum spargens sonum (La trompeta esparce su sonido)

Por ahí alguno esparció el sonido de su trompeta en otra infeliz alocución histórica y dijo que “Venezuela no tiene dueño”, que “Venezuela está dividida”, ¿habrá echo falta la devastación de estos quince años, la literal pérdida de la luz, para haberse dado cuenta de semejante bagatela?

Ha muerto la lucidez no sólo en el país, sino en la política, sí ha muerto. Hoy levantamos este réquiem en su memoria.

Su alma está en pena. La lloramos.

Rex tremendae, recordare Jesu Pie (Rey tremendo, recuérdate piadoso Jesús)

Rey tremendo, recuérdate piadoso Jesús que los venezolanos existimos. Yo no logró entender nada, no quiero ser suspicaz ni pensar mal de los líderes de la MUD ni de sus sumos sacerdotes académicos -que ensueñan en su elevada Colina-, no quiero ser injusto juez pero el pecado sonroja mi rostro. Creo que hay un boligarca oriental que hace de Dios entre ellos y apacigua todas las luces con dinero.

Cristo, tú que perdonaste al ladrón, perdóname a mí, mi ruego lo merece, no me quemes en el fuego perenne de la duda, dame un lugar entre las ovejas de la MUD, no me pongas al lado de los cabritos.

Confutatis Maledictis (Rechazados los malditos)

Sí, lo sé, no tengo salvación, soy otro venezolano más cuya desconfianza lo maldice. Sí, soy un maldito, no sólo sospecho de la dictadura y de sus meretrices del CNE, ahora las crueles llamas de la duda llenan mi corazón de incertidumbre por lo que está haciendo el liderazgo opositor, estoy hecho cenizas. No les creo.

¿No fue el “asesor político” Luis Vicente León, el mortal que ve titanes, el mismo cuya asesoría suspicazmente ha llevado a la oposición de derrota en derrota durante los años de santidad chavista, quien sugirió la monumental pendejada de que había que hacer de las elecciones municipales un plebiscito para “pasar la página” del fraude de abril?

¿Habían cambiado las criminales condiciones electorales impuestas por la dictadura? ¿Las prostitutas del CNE se habían redimido? ¿Se tenían medios de comunicación? ¿Se contaba con recursos suficientes o argumentos coherentes para lanzar semejante idiotez?

Dios, estoy repleto de dudas, apiádate de mi última hora.

Lacrimosa Dies Illa (Aquel día de lágrimas)

De los resultados del 8 de diciembre sacan estrafalarias cuentas, suman alcaldías, restan votos, enumeran reglas de tres para explicar la mayúscula pendejada del plebiscito y caen de rodillas, perplejos, deslumbrados por su propia necedad. Sí, hacen milagros con las cifras.

Con su estrafalario y sospechoso llamado al plebiscito -manteniendo intactos los criminales y perversos abusos de las meretrices del CNE- no se sumaban o restaban alcaldías, no se obtenían milagrosas victorias como en Barinas, coño, mil veces coño, lo que se hacían era legitimar el fraude de abril, al pervertido sistema electoral, y peor que nada, se ungía al ladrón Nicolás Maduro con la banda de la perfidia.

¿No lo previeron? ¿Qué cambió desde el fraude electoral de abril a esta fecha? ¿No habría más virtud y honor en dar gloria al “bravo pueblo” en su momento y hacer respetar la ley, bajando las cadenas y como los pobres en su choza pidiendo libertad? ¿Por qué gritaron con brío “¡muera la opresión!” y luego claudicaron? ¿El vil egoísmo otra vez triunfó?

¿No se saben el himno nacional?

Domine Jesu, Hostias et preces (Señor Jesucristo, te suplicamos y alabamos)

Todavía hay algunos en la oposición quienes después del cinematográfico desastre que ha protagonizado Maduro durante estos meses, después de haberse reducido sustancialmente los votos que se obtuvieron en abril (obra sin duda del corrupto CNE), después de haber perdido el plebiscito no sólo contra el inefable Nicolás, sino además después de haberlo perdido en el emblemático estado Miranda, sacan milagrosas cuentas, dicen que se ganó en Barinas, por lo tanto se sienten vencedores, señalan que debemos felicitar a la MUD.

Quien así se ha expresado es un cínico o un lunático. Al menos yo no los entiendo.

¿O será que he caído víctima de la epidemia de ceguera, será que el ciego soy yo?

Sanctus, Benedictus, Agnus Dei (Santo y bendito cordero de Dios)

Santo y bendito Cordero de Dios, Señor Jesucristo, cuyo tiempo perfecto se hizo  milagrosamente el 14 de abril, alzo mi suplica, te alabo para que liberes mi alma de las profundidades del lago, para que me liberes de las bocas del león, para que impidas que el abismo me absorba para siempre, te imploro que no permitas que las tinieblas me hagan caer en la eterna oscuridad.

Cordero de Dios, cuya perfección es invocada por nuestros aspirantes a santitos, Señor de los Ejércitos (por cierto, fuerza negada en estos días por tus feligreses de la secta muditaria), que has llenado el cielo y la tierra con tu gloria, desde tu altura, haz lo que sea, pero libéranos de nuestros pecados, danos luz para alcanzar la libertad y la paz, no volveremos a despreciar la perfección de tu tiempo como ocurrió en abril, créenos, nunca más.

Esta vaina no puede seguir así.

Luz Aeterna (Luz eterna)

 Porque eres misericordioso dale descanso a los pecadores que no supieron interpretar la perfección de tu tiempo en abril. Porque eres misericordioso, y si lo consideras conveniente, hazlos santos, aléjalos de la perfidia política porque se pueden ensuciar.

Pero a los jóvenes, David Smolansky, Daniel Ceballos, Carlos García, Freddy Guevara, Jesús Armas, Andrés Schloeter, Alfredo Jimeno, entre muchísimos otros, concédeles perpetua lucidez, esa que ha muerto con la vieja política y con la tan vieja de los santitos, permíteles a los únicos que supieron pisotear y vencer en vida al sátrapa Hugo Chávez y mandarlo al mismísimo averno permanecer intactos en la perpetua luz de la conciencia crítica y del libre pensamiento.

Ellos sí entienden que la lucha contra la satrapía chavista no es convencional, entienden que de una dictadura no se sale sólo con votos, entienden que la movilización social reivindica y redime, entienden que mostrar los dientes en la política, y morder cuando lo amerita, es fundamental para lograr la eternidad. Conocen el himno nacional y lo encarnan en cada trance.

Señor, Supremo Autor, tú que eres misericordioso desde el Empíreo, no les concedas la santidad a nuestros jóvenes, concédeles un sublime aliento para que no sólo levanten sus voces contra el despotismo, concédeles la luz que le permita unir lazos contra el despotismo y sigan el ejemplo que Caracas siempre ha dado para obtener su libertad.

Señor, que la luz perpetua de la libertad perviva  en ellos.

Amén…