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Pedro Morales

Venezuela, “donde hay orden existe paz”

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Cercano al parque de “Las Glorias Patrias” (en honor al general José Antonio Páez y al coronel Vicente Campo Elías), en el portal de entrada del hogar de una honorable familia merideña, se encuentra un pequeño letrero con un mensaje subliminal: “Donde hay orden existe paz”. Frase esta que se presta para proyectar una reflexión. La cultura del orden tiene como misión rectora alcanzar el bien personal y colectivo, por ende exige el valor de colocar cada cosa en el lugar que le corresponde (sin vulnerar los derechos y dignidad humana de nadie), lo cual determina el cumplimiento estricto de un método organizacional y planificado, dentro de una coherencia institucional y conforme a una plataforma normativa: “Obedecer, observar y ejecutar”. Por tanto, el orden, considerado como exigencia, respeto, generosidad, cortesía, etc., es la condición básica para lograr la relación de armonía o reconciliación entre los integrantes de una nación, es decir la “paz”.

La actual crisis multidimensional por la cual atraviesa Venezuela, particularmente en lo que refiere a las distorsiones y desviaciones económicas, a la decadencia social y al sombrío sistema de violencia y criminalidad, es consecuencia directa de la falta de orden o del desorden imperante que impera en nuestra sociedad, donde se verifica a toda prueba que “los que tenemos deberes no tenemos privilegios, y los que tienen privilegios no cumplen con su deber”. Se vive una realidad, por ejemplo, caracterizada por el incumplimiento de las responsabilidades, el irrespeto a la norma, su interpretación a conveniencia o el realizar y aceptar acuerdos personales contrarios a los intereses éticos de una comunidad.

En consecuencia, todo venezolano de manera unánime, y así  reflejado en el acto de votación del pasado 6 de diciembre en las elecciones parlamentarias, “le exige absoluto compromiso a los factores políticos, oficialistas y opositores”, que asuman de manera seria y decidida “la sagrada responsabilidad de conducir sus destinos por el verdadero camino del orden, la paz, la armonía y la sustentabilidad integral”; y por tanto, de forma real y duradera, le encuentren soluciones concretas a sus problemas, lo que favorecerá disminuir los niveles de incertidumbre y desasosiego que amenazan al país. Por ello, de inmediato se debe lograr el entendimiento en función del diálogo continuo, pero basado en el respeto mutuo. Diálogo basado en acuerdos para beneficiar a todos en la sociedad. “Dialoguen, entiéndanse como humanos” (papa Francisco). Aclarándose finalmente que el diálogo para lograr la concertación se inicia con la rectificación sincera y oportuna.

Aparte de antiético, resulta entonces ilógico, irracional y contradictorio continuar con la política de apoyar el desarrollo de la empresa privada y el sector universitario que generan producción, trabajo y riqueza pero de otros países diferentes a Venezuela, mientras que en lo interno se sigue insistiendo con un modelo económico rentista, incoherente e improvisado (contrario a los principios constitucionales), sustentado en los “controles”, que deforma la verdadera ruta de navegación hacia el bienestar del venezolano: por ejemplo, ¿qué puede hacer una persona con su salario mínimo para comprar un par de zapatos de 15.000 bolívares?; o ante un presupuesto de una intervención quirúrgica de 300.000 o 500.000 bolívares cómo la pueden cubrir los más vulnerables?; o ¿qué pasa con la actividad productiva y laboral de Venezuela si la mayor inversión de tiempo es para hacer colas?.

La solución en principio parte por atacar las causas estructurales y no las consecuencias coyunturales, es decir, se exige la autocrítica sincera, rectificar y asumir las responsabilidades que obliga la situación. Es inútil seguir imputando a otros lo que es producto de la propia ineficacia de la gestión gubernamental: inseguridad… el imperio; la inflación… la burguesía; apagones… la iguana; falta de agua…el niño; escasez de medicinas… el capitalismo; caos en hospitales… los caricaturistas; desabastecimiento… los bachaqueros; todos los males habidos y por haber… “la guerra económica”…

En definitiva, se exige para Venezuela que haya “orden para que exista paz”.

 

Docente universitario.

pmoral@unet.edu.ve

@tipsaldia