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Nicolás Bianco

Venezuela: libertad plena

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Libramos con hidalguía y dolor una excepcional jornada civil con el propósito muy claro y específico de reconquistar la libertad plena de nuestro país. El 12 de febrero de este 2014 es desde ya una fecha con raíces profundas en la historia venezolana de principios del siglo XXI.

Asidos a 200 años de la inolvidable gesta de 1814 en La Victoria, y a pesar de las enormes desigualdades, entre la dictadura que preside Maduro Moros y la sociedad civil constituida por la inmensa mayoría de conciudadanos demócratas, cuyos derechos constitucionales por una vida en paz y progreso han sido subvertidos y conculcados, hemos acumulado al momento de escribir estas líneas, 44 días de sólida protesta.

Inédita ha sido la resistencia venezolana por abarcar simultáneamente las principales ciudades de nuestra geografía, liderada unitariamente por los valientes estudiantes de nuestras universidades autónomas y privadas, en medio de la combinación letal de una severa represión militar, el crimen perpetrado por los colectivos que asesinan impunemente y la tortura cargada de odio y miseria que sembraron Chávez y sus asesores, aunado a la profunda y vasta censura en las comunicaciones audiovisuales.

Atemperar el dolor y la indignación por el incremento agudo del luto nacional es imposible (25.700 asesinatos violentos en 2013 y ya unos tantos miles más en lo que va del 14 son evidencia incuestionable del sinérgico accionar entre la dictadura y la delincuencia organizada). Sin embargo, la dictadura ha cometido graves errores. Al saqueo, el peculado, la destrucción del aparato productivo y los incontables actos de lesa patria se unen el hambre, las enfermedades y el colapso de los sectores de la salud y la educación.

En las principales ciudades del mundo, en el ciberespacio y en las redes sociales, así como ante los gobiernos y parlamentos democráticos, y ONG, ha sido develado en su totalidad el descomunal fraude pseudodemocrático del “socialismo chavista/madurista” y rechazado con creciente fortaleza.

Maduro y sus testaferros han fracasado en la infame letanía de criminalizar la protesta y culpar a la resistencia democrática. Sus burlas ripostan en su cara como un boomerang. El “golpe de tres militares” es una farsa que lesiona significativamente la base de sustentación del estamento militar institucional. Arremeter contra alcaldes y parlamentarios electos y encarcelar a líderes opositores engrosa esta lista macabra de la maquinaria satánica que, no obstante, ya da muestras de múltiples fracturas.

Hemos de mantenernos en pie. Los formatos de lucha no pueden ser homogéneos en cada ciudad o institución. El sector político organizado en partidos ha de trascender hacia una movilidad de mayor envergadura, porque no podemos dejar todo el trabajo a los estudiantes y a la sociedad civil. La militancia debe responder. No es tiempo de protagonismos estériles. No se trata de una confrontación política habitual, se trata de derrotar a la dictadura más sanguinaria de toda nuestra existencia republicana.

Hemos de liberar a nuestro país. Tenemos las capacidades y los recursos humanos para orientar y gerenciar tan complejos procesos, así como para propiciar y mantener un nuevo gobierno plural e innovador que nos inserte sólidamente en el siglo XXI. La diáspora venezolana se reduciría con el regreso masivo de nuestra gente. Llamo a consolidar la actual y poderosa lucha de esta gesta que es similarmente emancipadora.

 @nbiancoucv