• Caracas (Venezuela)

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Después de la elecciones del 7/10/12 y de las declaraciones del presidente Chávez en Consejo de Ministros llamando a la autocrítica, he recibido varios textos de revolucionarios venezolanos que piden más democracia participativa y protagónica en el PSUV y la sociedad, y critican la “dedocracia” y a los burócratas y corruptos que se sobreponen al verdadero poder popular que reside en los consejos comunales y las comunas. Reconociendo la importancia fundamental de esa acción correctiva, creo que no se pueden soslayar otros aspectos decisivos en el intento de superación del capitalismo y/en la construcción del socialismo del siglo XXI. Por ahora me permito señalar algunos en las áreas de la economía y la comunicación.

En la economía creo que habría que pensar: 1) en la posibilidad de estatización completa de la banca y el comercio exterior (aprovechando críticamente la experiencia cubana, desde el sistema presupuestario montado por el Che, hasta el modelo inspirado del cálculo soviético, que se extiende, con variantes, hasta hoy); 2) en la multiplicación de las empresas de propiedad social directa administradas por los propios trabajadores asociados, y en la otorgación de efectivo poder de decisión a los trabajadores en los centros laborales de propiedad social indirecta, y en la concreción de formas de trabajo efectivamente liberadoras, facilitando la rotación de los trabajadores en diversas funciones, para que puedan desarrollarse de forma menos unilateral como productores y como personas; 3) en la disminución de la jornada laboral a seis horas diarias, como está planteado hace años; 4) en la expropiación, para pasarlas a manos de los trabajadores, de más empresas grandes, o incluso medianas, si tienen importancia estratégica en el plano local, regional o nacional (recordemos que Allende comenzó a hacerlo, y ese fue uno de los motivos del golpe montado por la oligarquía chilena y el imperio yanqui); 5) en mejorar en todo el sistema productivo los indicadores ambientales usando cada vez más las energías solar, eólica y de las mareas, y promoviendo las “6 R” –a) reflexionar para aceptar o rechazar alguna actividad o producto; b) reducir el impacto antrópico en el planeta; c) reducir la cantidad de recursos, productos y residuos en postura de frugalidad ecomunitarista; d) reutilizar productos y residuos; e) reciclar productos y residuos, y f) revolucionar el capitalismo, rumbo al ecomunitarismo–; y 6) en practicar la frugalidad ecomunitarista, satisfaciendo individual y colectivamente sólo las necesidades éticamente legítimas (a la luz de las tres normas éticas fundamentales).

En el área de la comunicación el presidente Chávez criticó la falta de integración de los diversos medios públicos en un efectivo sistema, y la insistencia en privilegiar la disputa con personeros de la derecha (a veces de poca repercusión social), en vez de darle la palabra al pueblo, y sus aspiraciones y realizaciones.

Por nuestra parte nos permitimos agregar a esos aspectos, la necesidad de que los medios públicos no practiquen el culto a la personalidad (endiosando casi que religiosamente al Presidente y otros dirigentes de rango menor) con el que le fue fatal a los “socialismos reales” del siglo XX; reconozcan la falibilidad de los dirigentes (que son seres humanos), a diferencia de la jerarquía autoritaria de la Iglesia Católica, que en el siglo XIX decretó el dogma de la infalibilidad del Papa, y promuevan siempre la obra colectiva del pueblo, que produce los líderes que su esfuerzo histórico exige; para esa y otras cuestiones del área comunicacional quizá no sea inútil leer nuestro libro colectivo (Fernando Buen Abad, Justo Soto, Antonio Salamanca y Sirio López Velasco) Elementos de la guerra mediática, colgado desde hace meses en el sitio de Rebelión. Varias de las inquietudes allí planteadas tuvieron acogida en el foro Comunicación y Revolución, realizado el 31/10/2012, y que el ministro Villegas prometió que se hará itinerante en toda Venezuela, para oír la opinión del pueblo acerca de qué tipos de medios públicos quiere.

Ojalá se instaure en breve y con el mismo carácter, el foro Economía y Revolución.