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Luis Betancourt Oteyza

Una respuesta a Fernando Mires

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En primer lugar hay que alertarse de que Fernando Mires es el muñeco del ventrículo Teodoro Petkoff, quien recurre a él cada vez que lo necesita. "A ninguno sigo con tanto interés como a Teodoro Petkoff”. Tengo entendido por él mismo que el pobre es un sociólogo socialista que huyó a Alemania del Chile de Pinochet y su “dictadura restauradora”, como la llama un compatriota, chileno y venezolano, ex militante del MIR e hijo de un taxista comunista hoy devenido, gracias a su racionalidad y genio, en un adversario de fanáticos totalitarios como Mires.

En segundo lugar, ese Cesspa, con el que se pretende, por un lado, distraer la atención de la grave entrega de Maduro a Cuba, sacrificando intereses soberanos de Venezuela como en el caso de Guyana y de su inconstitucional Presidencia por ostentar la nacionalidad colombiana, y por otro evitar una salida militar, no es más que una estructura burocrática sin ningún poder ni relevancia. No es más importante para nosotros que la presencia del embajador cubano en Caracas, para decirlo en términos que Mires, perdón, Petkoff, oculta. Ya ese mamotreto fue ensayado bajo la denominación de Cesna, sin ningún añadido a su tiranía.

Si se analiza bien el artículo de Petkoff que firma Mires, se verá que se pretende meternos miedo con los militares venezolanos mientras se desdeña la presencia cubana y la intención de someter a los venezolanos a un proyecto comunista. Se trata de culpar a los militares, mientras se salva a los socialistas.

Dice Mires muchas falsedades, y con mala intención. No por pendejo. Dice: “El Cesppa es un organismo militar anticonstitucional que pone bajo su tutela los ministerios del Interior, Justicia y Paz; de Relaciones Exteriores y de Defensa. Más todavía. Una junta militar decidirá cuanto y cuando deberá ser informada la opinión pública”. Mentira. Solamente está encargado de filtrar y condensar las informaciones que deben llegar al Presidente. Tampoco es un organismo militar, aunque esté a cargo de un militar reencauchado. No tiene facultades de sustituir al Presidente, porque no tiene poder para sustituir a Raúl Castro, que es quien dirige al Maduro. Cosa que no dice, y no por pendejo.

Miente cuando dice: “El Cesppa ha asumido el poder real reduciendo al gobierno a instancia puramente formal. En lugar de la 'dictadura del proletariado' ha sido instaurada la 'dictadura del militariado' (sic). Como en Irán, en donde el gobierno civil se encuentra bajo las instituciones religiosas, el de Venezuela -caso peor- ya se encuentra bajo las instituciones militares. El Cesppa ha convertido el Estado político en un Estado militar.” Eso no es verdad, como tampoco es verdad que Maduro es autónomo porque depende absolutamente de Castro. Cosa que omite Mires, no por pendejo.

En su afán por crear un ambiente contra nuestros militares, Mires llega a afirmar que “Chávez mismo era militar. Pero no sólo era eso. 
El gobierno de Chávez era, además, un gobierno popular. La legitimidad de Chávez no provenía de las armas sino de las masas que lo apoyaban”. Mires, asesorado por el Grupo La Colina de Petkoff, insiste en que Chávez ganaba todas las elecciones porque seguía siendo mayoría, algo que nos faltaba y nos falta a los que lo adversamos. Prueba de ello es lo que sigue: “Maduro tenía con la exigua y dudosa mayoría que alcanzó el 14A”, con lo que sentencia que no hubo fraude, y que Maduro ganó esas elecciones.

Agrega a continuación, como quien no quiere pero queriendo, que “algunos candidatos ya están llamando, en buena hora, a detener al golpismo a través de la campaña electoral. Es sin duda la tarea más importante del momento. Mucho más, por supuesto, que discutir sobre la nacionalidad de Maduro". Es decir, la tesis del ventrílocuo de la “irrelevancia de la violación a la Constitución” que ya sostuvo con desparpajo vergonzoso el maestro del muñeco, y que la reacción de venezolanos no han permitido que repita.

La angustia del maestro, declamada por el muñeco Mires, que coincide con otros caimanes de la llamada oposición, queda pasmosamente sintetizada en el último párrafo: “Queda todavía la esperanza de que chavistas opuestos a una salida militar –si es que los hay- hagan oír alguna vez su voz y establezcan en ese punto –solo en ese punto- una convergencia mínima con sectores de la oposición democrática, una destinada a cerrar el paso al golpismo, sea antes o después del 8D” ¿Les suena eso de convergencia o diálogo, entre chavistas y opositores, para escoger un prohombre que maneje una transición donde ese escogido entre dos bandos sea lo más importante que nos pueda pasar en nuestras vidas? A mí sí, y tengo nombres de candidatos que dejarían a Osmel Sousa encantado por el show.

Toda esta glosa tiene el propósito de denunciar la maniobra de la carambola por bandas, nacida en Petkoff, Eduardo Fernández y algunos capitostes de la MUD, de mantener, contra viento y marea, este régimen traidor y cubanizado, que hace aguas no solamente por su incapacidad económica y administrativa sino por su evidente ilegitimidad de origen -nacido de un fraude- y constitucional –con un Presidente colombiano, o de doble nacionalidad no renunciada- del escogido por los Castro en Cuba para manejar su única colonia en la historia: la Venezuela petrolera.

Fernando Mires es un sociólogo importantizado por la internacional de las izquierdas, que huyó de Chile con razones pero que hoy vive en Alemania sin razones, y que es usado para apuntalar consignas que nos mantengan en el juego perverso de una democracia electorera que ya perdió su razón de ser. No ha vivido en Venezuela, ni le duele. Nunca lo he visto, pero no se diferencia en nada de aquel fanático que nos definía Arístides Calvani: “Un sujeto de ideas fijas que mostraba su ignorancia por encima de sus resentimientos.”