• Caracas (Venezuela)

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Marianella Salazar

"¡Vamo a botá!"

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En el futuro, la colonización cubana de Venezuela será evaluada en las cátedras mundiales de historia contemporánea. Una isla quebrada, con una población pauperizada, prostituida, desnutrida y alienada, con más de medio siglo de dictadura comunista, sanguinaria, narcoterrorista, ha logrado infiltrar todos los estratos del gobierno chavista y convertirse en regente y “auctoritas” de la Venezuela del siglo XXI en casi tres lustros.

No es solo la bandera cubana, sus esbirros y emisarios alardeando con su presencia el poder colonial, sino que en estos días, anteriores a las elecciones, llegaron al colmo de presentar una cuña institucional del CNE con el aderezo de un son cubano y, en el cierre del esperpento publicitario, una santera –con el inconfundible acento cada vez más común entre funcionarios públicos de alto rango– grita con perfecta entonación cubana: “¡Vamo a botá!”.

Todos sabemos el son al que baila el CNE, pero es un descaro que el mismo “árbitro” electoral se confiese colonizado por los cubanos como el Saime, registros civiles, puertos y aduanas. El Poder Electoral se ha sumado a los entes cubiches que rigen la gran tragedia nacional. Aunque no debe extrañar de esa “oficina comicial”, cuya presidenta opina descaradamente que no incurre en ningún delito el desvergonzado Día de la Lealtad a Chávez, que coincide con las elecciones, para sumar votos de los desilusionados chavistas que prefieren abstenerse o votar por otras opciones.

 

Lucha anticolonialista. La recién creada Corporación Venezolana de Comercio Exterior, Venecom, que pondrá fin al comercio en manos privadas, es una copia de la empresa cubana Alimport, la central única de importaciones alimentarias de la isla, niña mimada de los negocios de los Castro, que triangula las importaciones a Venezuela con los sobreprecios más obscenos del capitalismo salvaje, para obtener ingresos y aumentar las reservas de Cuba. Y tienen el cinismo de hablar de “precios justos”.

En su desespero por ganar el voto de una clase media a la que arruinaron y estimularon a emigrar, permitirán traer carros importados de sus cuentas en insolentes dólares del imperio, para que  la nomenclatura y los “boliburgueses” les restrieguen sus carros de lujo a la gente común, que es humillada haciendo colas para comprar leche, comida y papel tualé. Esa gente, que no sueña con cuentas en dólares, cuando escuche el son cubano de los babalos representados en la ignominiosa cuña del CNE, también dirá: “¡Vamo a botá!”, pero lo harán por la Mesa de la Unidad Democrática. Sí, ¡vamos a votar!, como un paso para el cambio definitivo, y por la lucha contra el colonialismo cubano.

 

Misterioso apagón. El gobierno respondió con la falsificación de la realidad al apagón del lunes pasado, casualmente minutos después de la cadena presidencial. Fue tal el susto que se llevó Maduro, pensando que se había materializado el golpe de Estado avisado, que se fue directo a La Viñeta, donde le garantizan plena seguridad. No hay posibilidad de saboteo opositor, el apagón fue producto de un disparo por actuación errática de protección de la línea San Gerónimo-La Horqueta a 765 kv, por sobrecarga. La falta de mantenimiento del sistema de protecciones, sumado a una condición de alta transferencia Guayana-Centro y en la hora pico, debilitó el sistema que, ante la consecuente oscilación de potencia, produjo el colapso de tensiones.

Hace una semana el Sebin estuvo en San Gerónimo investigando a los operadores, y cuando se produjo el anterior apagón nacional las estaciones fueron militarizadas. En algunas subestaciones, como la de San Diego, los soldados dormían dentro de la sala de control en condiciones insalubres y de hacinamiento.